{"id":730,"date":"2018-08-31T20:51:38","date_gmt":"2018-08-31T20:51:38","guid":{"rendered":"http:\/\/juanpablocardenas.cl\/?p=730"},"modified":"2018-08-31T20:51:38","modified_gmt":"2018-08-31T20:51:38","slug":"el-fracaso-de-nuestra-institucionalidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/juanpablocardenas.cl\/index.php\/2018\/08\/31\/el-fracaso-de-nuestra-institucionalidad\/","title":{"rendered":"El fracaso de nuestra institucionalidad"},"content":{"rendered":"<p>Juan Pablo C\u00e1rdenas |\u00a0Lunes 2 de abril 2018<\/p>\n<p>La ilegitimidad e insolvencia de un tribunal se hacen ostensible cuando sus resoluciones son determinadas por la composici\u00f3n pol\u00edtica de sus integrantes. As\u00ed como las cortes de justicia del pa\u00eds se hicieron c\u00f3mplices y encubridoras de la instalaci\u00f3n de la Dictadura y sus desprop\u00f3sitos, hoy el Tribunal Constitucional, por mayor\u00eda de sus miembros, se ha consolidado en un gendarme de la institucionalidad determinada por la Carta Magna de Pinochet y solo remozada por los gobiernos y parlamentarios que le sucedieron.<\/p>\n<p>Nuestro Congreso Nacional tiene en el Tribunal Constitucional una tercera c\u00e1mara con m\u00e1s poder de resoluci\u00f3n que las otras dos, y lo que decidan los parlamentarios ya ha pasado a ser habitual que lo enmienden los pretendidos jueces institucionales. De la misma forma que el Ejecutivo y la Corte Suprema, as\u00ed como la propia Contralor\u00eda General de la Rep\u00fablica, tienen una supra autoridad en estos \u201cmagistrados\u201d elegidos por su orientaci\u00f3n pol\u00edtica e ideol\u00f3gica, m\u00e1s que por su trayectoria profesional y arraigo \u00e9tico.<\/p>\n<p>En esta situaci\u00f3n, son los ciudadanos los que siguen interdictos democr\u00e1ticamente hablando, puesto que sus decisiones supuestamente delegadas en sus representantes suelen ser enteramente burladas por un pu\u00f1ado de jueces supremos y omn\u00edmodos. De verdad, es vergonzosa la forma en que el pa\u00eds elige diputados y senadores que le arrebatan millonarios recursos al erario nacional, aunque no tengan ninguna capacidad de hacer respetar sus acuerdos. Incluso los m\u00e1s transversales a las distintas bancadas legislativas.<\/p>\n<p>As\u00ed como nos abochorna que los moradores de La Moneda sean digitados por las grandes empresas (adem\u00e1s de estar acotados por este Tribunal) tambi\u00e9n lamentamos que nuestras cortes de justicia tengan por encima un tribunal verdugo llamado a interpretar la forma y el contenido de la Constituci\u00f3n de 1980, sacralizada por la posdictadura que ya se encamina a completar treinta a\u00f1os. Es decir, mucho m\u00e1s tiempo que el que se tom\u00f3 en el gobierno quien nos impusiera esta camisa de fuerza institucional.<\/p>\n<p>Entendemos que los \u00faltimos acuerdos del Tribunal Constitucional han incomodado, incluso, a Sebasti\u00e1n Pi\u00f1era y a sus colaboradores. Ni ellos supusieron que los miembros del Tribunal iban a demostrarse tan abyectos a los sectores m\u00e1s reaccionarios del pa\u00eds como, por ejemplo, frente a los que postulan el ideal del lucro en la educaci\u00f3n. Se pensaba que lo obrado en esta materia, como respecto del aborto en tres causales, ya era asunto zanjado y que no val\u00eda la pena reflotar los incordios en beneficio de una administraci\u00f3n destinada, por sobre todas las cosas, a recuperar nuestra econom\u00eda y el pleno gobierno de los m\u00e1s ricos sobre los pobres y la clase media. Esto es, el r\u00e9gimen en que el dinero y la pr\u00e1ctica sistem\u00e1tica del cohecho sean los que manden, compren las conciencias pol\u00edticas y les entreguen soberan\u00eda y se\u00f1or\u00edo sobre toda nuestra geograf\u00eda a los inversionistas for\u00e1neos y nacionales.<\/p>\n<p>En este cuadro, tal pareciera que los menos vol\u00e1tiles son los integrantes de la mayor\u00eda pol\u00edtica del Tribunal Constitucional. Ellos est\u00e1n decididos a ser los m\u00e1s ultras, hasta pasarle por encima a los sectores de derecha que los han avalado constantemente, pero son capaces de discernir que hay asuntos en que deben contemporizar m\u00e1s con sus adversarios. Demostrar algo m\u00e1s de flexibilidad para no poner en riesgo el orden vigente que tanto les acomoda y que tambi\u00e9n ha terminado por seducir a los concertacionistas y a la propia izquierda de pasado tan rebelde y vociferante.<\/p>\n<p>Pero estos \u00faltimos incidentes a lo que han contribuido m\u00e1s es a convencernos de que es la Constituci\u00f3n vigente la que hay que derribar; as\u00ed como a abundar en la convicci\u00f3n de que no vivimos en un r\u00e9gimen democr\u00e1tico, esto es en una verdadera soberan\u00eda popular. Que nuestros supuestos representantes en el Gobierno y el Poder Legislativo son, en realidad, elegidos solo por la mitad o menos de los ciudadanos y mediante el ejercicio de muchas trampas vigentes en la Ley Electoral, como las que todav\u00eda permiten que el dinero sea el rector de las decisiones que se supone son las que convienen a los chilenos.<\/p>\n<p>Las nuevas autoridades de La Moneda, as\u00ed como las que los antecedieron, dejaron para el final o para siempre descartada la posibilidad de una nueva Carta Fundamental y, con ello, una asamblea constituyente. As\u00ed como en tantas cosas, Michelle Bachelet nos hizo la jugarreta de enviar un proyecto en esta materia que ni siquiera alcanz\u00f3 a ser discutido y consensuado por su gabinete o Comit\u00e9 Pol\u00edtico. Nada m\u00e1s que para que se registrara que ella supuestamente era partidaria de una nueva Constituci\u00f3n pero que en ocho a\u00f1os de gobierno no viera la luz pese a esta estratagema final que solo le sirve a Pi\u00f1era para desestimar completamente la idea de ponerle fin al r\u00e9gimen pol\u00edtico, econ\u00f3mico social y cultural tutelado por las Fuerzas Armadas.<\/p>\n<p>Lo m\u00e1s probable es que ahora el oficialismo y sus adl\u00e1teres en la oposici\u00f3n concuerden en negociar m\u00e1s reformas cosm\u00e9ticas a nuestra institucionalidad, pero que en ning\u00fan caso sirvan para emprender aut\u00e9nticas reformas y m\u00e1s bien consoliden nuestro actual sistema tributario, previsional, as\u00ed como el lucro en la salud y la instrucci\u00f3n p\u00fablica. Que les permita a los militares seguir entretenidos en la adquisici\u00f3n de material b\u00e9lico, como aquellos aviones de combate de \u00faltima generaci\u00f3n que ya surcan nuestros cielos para deleite de los uniformados y satisfacci\u00f3n de los pol\u00edticos afanados en los votos que les proporciona el patrioterismo m\u00e1s rampl\u00f3n. Mort\u00edferas y onerosas aeronaves que, para colmo, se van desbaratando en sus piruetas y acrobacias de tan alto costo econ\u00f3mico y hasta riesgo para la poblaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Es hora que las organizaciones sociales y los grupos pol\u00edticos m\u00e1s vanguardistas, serios y consecuentes retomen sus movilizaciones por exigir una Asamblea Constituyente de la cual nazca y se legitime una nueva Carta Fundamental. Y que esta vez no se ceda a procesos distractivos como los del gobierno anterior, que solo tuvieron la intenci\u00f3n de aquietar las demandas que prend\u00edan de norte a sur para terminar ofreciendo una soluci\u00f3n tard\u00eda de la que nadie siquiera sabe de qu\u00e9 se trataba. Y que ha sido, por supuesto, desestimada totalmente por los nuevos gobernantes.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Juan Pablo C\u00e1rdenas |\u00a0Lunes 2 de abril 2018 La ilegitimidad e insolvencia de un tribunal se hacen ostensible cuando sus resoluciones son determinadas por la composici\u00f3n pol\u00edtica de sus integrantes. 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