{"id":639,"date":"2018-08-31T19:42:05","date_gmt":"2018-08-31T19:42:05","guid":{"rendered":"http:\/\/juanpablocardenas.cl\/?p=639"},"modified":"2018-08-31T19:42:05","modified_gmt":"2018-08-31T19:42:05","slug":"vaya-que-nos-faltan-lideres","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/juanpablocardenas.cl\/index.php\/2018\/08\/31\/vaya-que-nos-faltan-lideres\/","title":{"rendered":"\u00a1Vaya que nos faltan l\u00edderes!"},"content":{"rendered":"<p>Juan Pablo C\u00e1rdenas S. |\u00a0Lunes 19 de junio 2017<\/p>\n<p>En el lenguaje de la pol\u00edtica, resulta muy habitual reconocer los atributos del liderazgo en los gobernantes m\u00e1s destacados. Un buen l\u00edder es el que es capaz de convencer\u00a0al pueblo o a sus seguidores respecto de lo que \u00e9l o ella piensa y le conviene al pa\u00eds. Liderazgos como el de Mao Tze Tung, Gandhi, Willy Brand, Hemut Kohl (que acaba de fallecer) Fidel Castro y el de la propia Margaret Thatcher nos reconocidos por sus seguidores o detractores, adem\u00e1s de aquellas figuras religiosas o morales que marcan historia para bien o para desgracia de las naciones. Con la palabra \u201ccaudillo\u201d, sin embargo, se denomina m\u00e1s bien a aquellos l\u00edderes que fueron considerados nefastos, como lo fueron un Franco, en Espa\u00f1a, el propio Pinochet y casi todos los dictadores de Am\u00e9rica Latina.<\/p>\n<p>Sin embargo, tambi\u00e9n hay l\u00edderes de los cuales la convicci\u00f3n est\u00e1 dividida y persistir\u00e1 as\u00ed respecto de su papel en la historia. Como puede ocurrir con el propio Lenin y Napole\u00f3n; o con un Diego Portales (en el caso nuestro) y otros como Juan Domingo Per\u00f3n, al otro lado de los Andes.<\/p>\n<p>A Salvador Allende o Eduardo Frei Montalva tambi\u00e9n se les reconoce liderazgo, pero sobre todo se los considera estadistas muy intuitivos, capaces de sostener ideolog\u00eda y defender un programa de acci\u00f3n al abrigo de las reformas que claramente reclamaba la sociedad chilena y que lograron interpretar con brillo y constancia.<\/p>\n<p>A todos nuestros padres de la Patria, como Bol\u00edvar, San Mart\u00edn, O\u00b4Higgins y otros nadie podr\u00eda negarles su gran liderazgo y consecuencia pol\u00edtica, aunque \u00e9stos y otros como ellos terminaran en el ostracismo y hasta repudiados por sus propios pueblos. Calumniados y vituperaos como siempre por los resentidos y mediocres, por los topos que siempre pululan en la pol\u00edtica y la vida social. Y muchas veces hasta intentan escribir la historia y darse el t\u00edtulo de periodistas.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s uno de las situaciones m\u00e1s lamentables de nuestra realidad pol\u00edtica sea la de esos destacados l\u00edderes que prefirieron cambiar de rumbo o someterse a las disciplinas de los partidos, las vicisitudes electorales o simplemente se hayan decepcionado ante fen\u00f3menos tan extendidos como el de la corrupci\u00f3n. Debemos se\u00f1alar que a los potenciales l\u00edderes siempre se los trata de embolinar con las contingencias y aquellos \u201ccantos de sirena\u201d que alimentan su sobreestima. Hemos comprobado, en este sentido, c\u00f3mo algunos dirigentes estudiantiles, que tuvieron todo en sus manos para irrumpir con fuerte liderazgo y credibilidad moral, prefirieron aceptar cargos y ser cooptados por la llamada clase pol\u00edtica que siempre y en todas partes teme de las figuras j\u00f3venes o de la sabia nueva.<\/p>\n<p>Ninguna otra generaci\u00f3n de dirigente, como ellos, fue capaz de convocar tantas voluntades y provocar masivas movilizaciones en torno a sus ideas y evidentes carismas; por lo mismo es que fueron tentados por los viejos pol\u00edticos cuyo principal objetivo es medrar del poder, m\u00e1s que cambiar el mundo.<\/p>\n<p>Si la pol\u00edtica en este momento es \u201cchata\u201d, no logra encantar al pueblo y los procesos electorales son solo activados por los operadores y la propaganda, m\u00e1s que por la val\u00eda de los candidatos, ello se debe a la ausencia de l\u00edderes, a la sensaci\u00f3n tan extendida que, de llegar a sufragar, la opci\u00f3n m\u00e1s corriente es hacerlo por el que parezca menos malo o inconveniente. Percepci\u00f3n que aumenta con los mal llamados debates pol\u00edticos sumidos en el reproche cruzado y hasta en la ignorancia demostrada por algunos de los contendientes. Que se demuestran incapaces de plantear ideas y proponer soluciones. Que ya no permiten distinguir siquiera qui\u00e9n es de derecha o de izquierda. Y lo peor de todo: no permiten vislumbrar un cambio real en un pa\u00eds altamente tensionado por las inequidades, la escandalosa concentraci\u00f3n de la riqueza y la proliferaci\u00f3n de lacras sociales que, como la corrupci\u00f3n, el narcotr\u00e1fico y el crimen organizado se constituyen en las noticias que copan los noticiarios y el inter\u00e9s p\u00fablico.<\/p>\n<p>Con una poblaci\u00f3n estresada, adem\u00e1s,\u00a0por las deudas, los horrores de la movilizaci\u00f3n colectiva y por todos los cataclismos que ahora nos golpean, NO por el cambio clim\u00e1tico, como se dice, sino de la falta de prevenci\u00f3n de las autoridades, por la forma en que los recursos para la infraestructura son apropiados por los que otorgan las concesiones como por los que resultan concesionados. Por la irresponsabilidad y el af\u00e1n irrefrenable de lucro de las compa\u00f1\u00edas de servicios, mientras que hasta los ahorros previsionales son arrebatados a los trabajadores y a su futuro digno. Empresas repugnantes como la el\u00e9ctrica de la Sexta Regi\u00f3n, la CGE, que mantiene a oscuras a miles de clientes y ha sido duramente reprendida por las redes sociales. En un pa\u00eds en que sus legisladores tienen como principal ocupaci\u00f3n reelegirse una y otra vez en sus cargos y los moradores de turno de La Moneda lo que quieren es recaudar r\u00e1pidamente recursos para su sost\u00e9n personal y definitivo, como para sus colectividades fantasmas. Sumidas, como las vemos, en el fango de los desacuerdos, las ambiciones personales y la posibilidad de garantizarles a sus incondicionales su subsistencia, adem\u00e1s de comprarles su fidelidad.<\/p>\n<p>Necesitar\u00edamos, por ejemplo, una presidenta l\u00edder que les golpeara la mesa a las compa\u00f1\u00edas el\u00e9ctricas y sanitarias que no dejan sin luz y agua apenas empiezan las lluvias y los vientos de invierno. Empresas extranjeras, para colmo, que cobran elevados precios por sus pr\u00e1cticas indolentes, que han incumplido con sus proyectos de desarrollo y hasta provocado nuestra hecatombe medioambiental. Como por ejemplo los incendios forestales del verano a causa de la falta de mantenci\u00f3n de sus tendidos el\u00e9ctricos.<\/p>\n<p>Vaya que necesitar\u00edamos liderazgo entre los supuestos \u201crepresentantes del pueblo\u201d para implementar la recuperaci\u00f3n de estos servicios que, sin duda, el Estado administraba y garantizaba mucho mejor. L\u00edderes que como en Argentina o Hungr\u00eda recuperaron los recursos de las empresas administradoras de los fondos de pensiones, volviendo a un sistema de reparto o transfiri\u00e9ndolas a un sistema mixto, sin que ello causara trastorno alguno y produjera, por el contrario, el subsecuente aumento de las pensiones.<\/p>\n<p>Como ser\u00eda tan necesario que desde la propia Moneda se interviniera Codelco y se aclarara y castigara a los que se echaron al bolsillo millones de d\u00f3lares, vali\u00e9ndose del parentesco personal o pol\u00edtico con sus ejecutivos de esta empresa que, m\u00e1s encima, se quejan de no contar con los recursos suficientes para emprender nuevas inversiones. Como inaudito resulta por la complicidad y la falta de liderazgo, que la escandalera de Carabineros mantenga en su cargo al director general de esta instituci\u00f3n, un general boquiabierto que, adem\u00e1s, tiene sospechosos antecedentes respecto de ciertos episodios represivos.<\/p>\n<p>Por el contrario: se nos dice que hay que tener liderazgo para entrarle a balazos a la Araucan\u00eda y aplicar la tenebrosa Ley Antiterrorista; para desalojar los establecimientos educacionales en manos de los estudiantes frustrados por las falsas promesas de los gobernantes; para acosar a los vendedores ambulantes y capturar a los que evaden pagar su boleto en el Transantiago\u2026 Sin embargo, cero liderazgo para los grandes evasores de impuestos, para los empresarios que se coluden para alzar artificialmente los precios de los productos esenciales, para dejar que prescriban\u00a0los delitos para los Novoa y los Ominami y otros conspicuos delincuentes pol\u00edticos.<\/p>\n<p>Cero liderazgo, siquiera, para proponerse en serio una nueva Constituci\u00f3n que no lleve la firma de Pinochet con la cosm\u00e9ticas enmiendas de Ricardo Lagos, cuyo liderazgo fue el primero en hacerse agua dentro de sus propios correligionarios.<\/p>\n<p>Y ahora \u00faltimo, cero liderazgo en aquellos candidatos que se proclamaron como independientes o dispuestos a renovar la pol\u00edtica, y que de nuevo los vemos rendidos a las estructuras partidarias que los proclamaron y le escribir\u00e1n con el pu\u00f1o y letra de sus titiriteros lo que deben decir si cualquiera de ellos gane por ser, insisto, el menos malo o desconocido. \u00a0Y, por supuesto, con un porcentaje \u00ednfimo de apoyo ciudadano.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Juan Pablo C\u00e1rdenas S. |\u00a0Lunes 19 de junio 2017 En el lenguaje de la pol\u00edtica, resulta muy habitual reconocer los atributos del liderazgo en los gobernantes m\u00e1s destacados. 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