{"id":509,"date":"2018-08-29T18:07:45","date_gmt":"2018-08-29T18:07:45","guid":{"rendered":"http:\/\/juanpablocardenas.cl\/?p=509"},"modified":"2018-08-29T18:07:45","modified_gmt":"2018-08-29T18:07:45","slug":"el-derecho-a-anular-las-leyes-espurias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/juanpablocardenas.cl\/index.php\/2018\/08\/29\/el-derecho-a-anular-las-leyes-espurias\/","title":{"rendered":"El derecho a anular las leyes espurias"},"content":{"rendered":"<p>Juan Pablo C\u00e1rdenas S. |\u00a0Lunes 25 de enero 2016<\/p>\n<p>Es muy probable que el propio Augusto Pinochet en el pin\u00e1culo de su poder y soberbia nunca haya imaginado que su Constituci\u00f3n pudiera regirnos por tanto tiempo, por m\u00e1s de 26 a\u00f1os de posdictadura. Muchos menos, todav\u00eda, que quienes la acusaron de ileg\u00edtima en su origen y contenido sean hoy en La Moneda y en el Congreso Nacional sus m\u00e1s f\u00e9rreos defensores. Recordamos, hace poco, c\u00f3mo como Patricio Aylwin en el pasado postulaba fervientemente la necesidad de convocar a una asamblea constituyente para dotarnos de una nueva Carta Fundamental, pero pasaron su gobierno y casi cinco otros sin que este prop\u00f3sito se haya cumplido. Ni siquiera ahora, cuando la actual administraci\u00f3n de Bachelet cuenta con una enorme mayor\u00eda parlamentaria, y las huestes de la derecha y del pinochetismo se han dividido constantemente.<\/p>\n<p>Lo que m\u00e1s tenemos es un \u201cproceso constituyente\u201d que m\u00e1s bien parece una gran excusa para darle otros a\u00f1os de continuidad a la Constituci\u00f3n de 1980 que, en definitiva, tanto ha logrado encantar a sus vociferantes enemigos del pasado. O para pagar con dinero fiscal a los cientos de operadores pol\u00edticos que saldr\u00e1n a promover coincidentemente este proceso constituyente en medio de la contienda municipal que se nos avecina.<\/p>\n<p>Esc\u00e1ndalo ha provocado dentro del oficialismo y, por supuesto, en la derecha, la iniciativa de algunos parlamentarios de anular la actual Ley de Pesca. Un texto surgido, como se sabe, de un escandaloso\u00a0<em>lobby\u00a0<\/em>de las grandes empresas del rubro, como del soborno descarado a varios de sus legisladores. En uno de los esc\u00e1ndalos de corrupci\u00f3n ciertamente m\u00e1s severos de nuestra historia y de toda esta ola de inescrupulosos episodios en contra de la probidad.<\/p>\n<p>Claro; nuestro orden institucional (esto es nuestra Constituci\u00f3n) no contempla la posibilidad de anular leyes, aunque estas hayan surgido del cohecho y del consentimiento c\u00f3mplice de quienes estaban en La Moneda y el Parlamento al momento que se impuso una normativa tan lesiva a la actividad de los miles de pesqueros artesanales chilenos, al mismo tiempo que atenta contra nuestras reservas naturales.<\/p>\n<p>Se nos dice que una Ley espuria solo puede derogarse o modificarse, pero nunca suprimirse,\u00a0como a todas luces ser\u00eda lo m\u00e1s correcto; que no puede anularse, como se prometi\u00f3, en cambio,\u00a0con la Ley de Amnist\u00eda. Disposici\u00f3n que sigue vigente, aunque algunos jueces dignos la hayan desestimado de hecho en virtud de aquellas disposiciones y tratados internacionales que nos obligan y se sobreponen a toda nuestra legislaci\u00f3n interna.<\/p>\n<p>Es bochornoso observar a ministros de estado, subsecretarios, empresarios, editorialistas, supuestos expertos en derechos y parlamentarios defendiendo a la Constituci\u00f3n actual, jurando lealtad a las normas de su ilegitimidad de origen y contenido para darle continuidad a la Ley de Pesca y proteger, con ello, los intereses de Corpesca. Cuyos poderosos socios, si vivi\u00e9ramos en democracia, debieran a esta altura estar al menos encauzados judicialmente por el delito de comprar el voto legislativo y atentar contra nuestro medio ambiente.<\/p>\n<p>Sabemos que hay pol\u00edticos de pocas luces, verdaderos tontos \u00fatiles, que puedan llegar a convencerse de la necesidad de respetar la Constituci\u00f3n y las leyes m\u00e1s repugnantes, Sin embargo, lo m\u00e1s probable, en realidad, es que quienes se oponen a la anulaci\u00f3n de esta normativa pesquera busquen prevenirse de las revelaciones o filtraciones que pudieran hacer las grandes empresas pesqueras si decidieran revelar qui\u00e9nes fueron sobornados por \u00e9stas. A qu\u00e9 partidos y candidatos les aseguraron ingresos, como al senador Orpis,\u00a0para que actuaran como subalternos suyos en el Honorable Congreso Nacional y en el Ministerio de Econom\u00eda, a la saz\u00f3n en manos de Pablo Longueira. De ese carism\u00e1tico personaje de la UDI quien, luego de lograr esta Ley, decidiera proclamarse como candidato presidencial, abortando con su renuncia toda posibilidad de la Derecha de mantenerse en La Moneda. Un precandidato que, antes de desvanecerse, alcanz\u00f3 a malgastar, por supuesto, ingentes recursos econ\u00f3micos que de alguna parte habr\u00e1n salido en esto de que las empresas financian\u00a0la pol\u00edtica y a sus candidatos m\u00e1s fidelizados con el modelo econ\u00f3mico y\u00a0los intereses de las patronales de la industria y del comercio.<\/p>\n<p>Verdadera furia es la que se observa contra los propulsores de la anulaci\u00f3n de la Ley de Pesca, sin que todav\u00eda llegue al Parlamento ninguna iniciativa gubernamental para derogarla o modificarla, entonces, en subsidio de su absoluta supresi\u00f3n. Mucho tememos, por lo mismo, que -m\u00e1s all\u00e1 que en este juramento de fidelidad a la Constituci\u00f3n- lo que se esconde es la complacencia con la propia Ley de Pesca,\u00a0y\/o la necesidad de mantenerla vigente a fin de evitar que se descubran otros Orpis entre los legisladores que la respaldaron y recibieron sin rubor los dineros de las seis familias pesqueras que dominan esta actividad.<\/p>\n<p>Con todo lo que ha ocurrido en materia de corrupciones y colusiones, no ser\u00eda extra\u00f1o que las empresas pesqueras est\u00e9n ejerciendo un brutal chantaje a la pol\u00edtica en este sentido, porque anular la Ley de Pesca corresponder\u00eda en la pr\u00e1ctica a dejar sin piso todos los negocios protegidos por esta legislaci\u00f3n. Algo as\u00ed como ocurr\u00eda antes de que existiera la Ley de Divorcio, en que la anulaci\u00f3n del v\u00ednculo legal dejaba\u00a0<em>ipso facto<\/em>solteros a quienes llevaban muchas veces largos a\u00f1os de convivencia. Parecido a lo que podr\u00eda ocurrir con la misma anulaci\u00f3n de la Ley de Amnist\u00eda y aquellos tenebrosos agentes de la DINA y la CNI que alcanzaron impunidad plena y que, con su revocamiento, deber\u00edan ser juzgados y condenados.<\/p>\n<p>Tampoco apreciamos hasta aqu\u00ed alg\u00fan intento de agregar a la Constituci\u00f3n vigente una cl\u00e1usula de anulaci\u00f3n de todas aquellas leyes que tengan origen en el dolo, el soborno, el tr\u00e1fico de influencias y otros delitos habituales en las pr\u00e1cticas actuales de nuestra pol\u00edtica. \u00a1Vaya cu\u00e1n efectivo ser\u00eda en la prevenci\u00f3n de estos delitos que sobornadores y sobornados; \u00a1empresarios, gobernantes y legisladores supieran de ante mano que aquellas leyes o decretos surgidos de esta pr\u00e1ctica espuria pueden ser anuladas y, con ello,\u00a0dejar sin efecto todas sus consecuencias, como las ventajas obtenidas por quienes compraron el voto legislativo o el favor de las autoridades!<\/p>\n<p>Bastar\u00eda con esta anulaci\u00f3n para que quedaran sin efecto los negocios de Caval, las defraudaciones de Penta, de la propia Corpesca y otras empresas. Para que quedaran, sin efecto, las mismas concesiones otorgadas por Pinochet y los gobiernos de la Concertaci\u00f3n a Soquimich y a Ponce Lerou. Para que caducaran, por supuesto, las leyes secretas dictadas por la Dictadura y sacralizadas por sus sucesores. \u00a1Incre\u00edble!, leyes secretas que no se conocen, que no se publicaron en el Diario Oficial y que, sin embargo, nos obligan a todos los chilenos.<\/p>\n<p>Deroguemos, entonces, la Ley de Pesca, pero legislemos para que nuestro ordenamiento institucional contemple esta magn\u00edfica posibilidad de anular las leyes corruptas y mal habidas. Nada ser\u00eda m\u00e1s efectivo para disuadir, para frenar la corrupci\u00f3n y obligar a nuestros representantes en La Moneda, los municipios y el Congreso Nacional a cumplir con su deber de servir al pueblo y abandonar sus malas pr\u00e1cticas, Entre ellas la de asumirse como subalternos de los grandes intereses econ\u00f3micos que gobiernan y rigen. M\u00e1s que la Constituci\u00f3n y las leyes, por supuesto, los destinos de nuestra naci\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Juan Pablo C\u00e1rdenas S. |\u00a0Lunes 25 de enero 2016 Es muy probable que el propio Augusto Pinochet en el pin\u00e1culo de su poder y soberbia nunca haya imaginado que su Constituci\u00f3n pudiera regirnos por tanto tiempo, por m\u00e1s de 26 a\u00f1os de posdictadura. 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