{"id":470,"date":"2018-08-29T15:04:14","date_gmt":"2018-08-29T15:04:14","guid":{"rendered":"http:\/\/juanpablocardenas.cl\/?p=470"},"modified":"2018-08-29T15:04:14","modified_gmt":"2018-08-29T15:04:14","slug":"nuestro-amigo-victor-pey","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/juanpablocardenas.cl\/index.php\/2018\/08\/29\/nuestro-amigo-victor-pey\/","title":{"rendered":"Nuestro amigo V\u00edCTOR PEY"},"content":{"rendered":"<p>Juan Pablo C\u00e1rdenas S. |\u00a0Martes 1 de septiembre 2015<\/p>\n<p>M\u00e1s importante que los cien a\u00f1os que cumple V\u00edctor Pey es el ejemplo que nos deja una larga y encomiable vida en el compromiso y la consecuencia. Cuando lo que observamos corrientemente es que el paso del tiempo va degradando la fortaleza moral de tanta gente, en este caso lo que hoy descubrimos y tributamos es c\u00f3mo \u00e9l contin\u00faa siendo el mismo joven republicano del siglo pasado que no quiso consentir con la dictadura y los horrores del franquismo; el mismo amigo de Chile que se comprometi\u00f3 con la lucha y los cambios que encarnara, por ejemplo, \u00a0su amigo Salvador Allende, y quien en su centenario continua cotidianamente luchando por la justicia social. Alguien que, por todo ello, se ha convertido en uno de los s\u00f3lidos pedernales de nuestra historia.\u00a0 En una existencia cuyo mejor sentido ha sido la b\u00fasqueda de un nuevo orden que nos corresponde hacer posible en el af\u00e1n de que todos los seres humanos alcancemos el derecho a comprender el mundo, transformarlo y dignificar nuestra existencia individual y colectiva en esta misi\u00f3n que tiene asignada nuestra especie humana.<\/p>\n<p>Emociona comprobar en V\u00edctor Pey el amor a Chile y el privilegio que nos ha brindado de vivir aqu\u00ed, con nosotros: en un pa\u00eds que ha sido particularmente injusto con \u00e9l, con los j\u00f3venes sue\u00f1os que ya tra\u00eda en el Winnipeg,\u00a0y que, sin embargo,\u00a0recibi\u00f3 el m\u00e1s implacable desaire oficial,\u00a0pese a los enormes servicios prestados por \u00e9l a nuestra patria y los derechos que finalmente termin\u00f3 reconoci\u00e9ndole un tribunal internacional. Como regalo de cumplea\u00f1os, cu\u00e1nto quisi\u00e9ramos que nuestro festejado sienta en plenitud el cari\u00f1o y el reconocimiento que le tributamos quienes hemos llegado al Sal\u00f3n de Honor de la principal Universidad de Chile admirados de su trayectoria y valor.<\/p>\n<p>\u00a1Qu\u00e9 honrado me siento en la tarea que se me asigna de representar a los amigos y compa\u00f1eros de V\u00edctor Pey en este solemne, pero \u00edntimo acto de fraternidad! \u00a0Ser parte de un homenaje en el que, por supuesto, tenemos muy presentes a los que tambi\u00e9n hubiesen querido estar aqu\u00ed y que, antes de nosotros, lo conocieron y valoraron. Dilectos amigos suyos cuyas vidas seg\u00f3 el odio y la traici\u00f3n, pero que en su lealtad a Chile y sacrificio se han constituido en nuestros h\u00e9roes y m\u00e1rtires. \u00a0Ide\u00f3logos y luchadores ejemplares que, en los m\u00e1s relevantes momentos de nuestra Rep\u00fablica, de seguro estuvieron alg\u00fan d\u00eda aqu\u00ed, en este espacio universitario que hoy lo acoge a usted, querido amigo,\u00a0para hacerle entrega de una Medalla Rectoral e inscribir su nombre en el cuadro de honor de nuestro Plantel. Donde siempre se han cimentado y asilado, por lo dem\u00e1s,\u00a0las ideas libertarias en un Chile todav\u00eda oprimido por el autoritarismo, la discriminaci\u00f3n social y la insolvencia \u00e9tica de tantas autoridades.<\/p>\n<p>Nuestra Casa de Estudios, desde su nacimiento, supo valorar a los extranjeros que decidieron avecindarse en nuestro pa\u00eds y acoger sus ideas y hacerlos part\u00edcipes de nuestro quehacer. Reconocerlos entre nuestros fundadores, y\u00a0testimoniarles nuestra gratitud, como corresponde a una universidad que realmente tiene vocaci\u00f3n por la diversidad intelectual, la tolerancia, la experiencia humana universal, el compromiso con el progreso, como con la redenci\u00f3n de todos los oprimidos. En este sentido, ciertamente que un homenaje como \u00e9ste no puede disimular la verg\u00fcenza que sentimos por el maltrato asentado a V\u00edctor Pey de parte de quienes se arrogan ser propietarios o representantes de nuestros derechos. Mancillando, con ello, el esp\u00edritu republicano sembrado por los genuinos l\u00edderes de nuestra historia pol\u00edtica; entre los que se cuentan no pocos extranjeros que derivaron en chilenos ilustres en el campo de la pol\u00edtica, las ciencias y la cultura. Y que incluso como militares combatieron en favor de las ideas emancipadoras\u00a0que hicieron posible nuestra Independencia. En una actitud tan distinta a la de aquellos uniformados serviles a los intereses for\u00e1neos y fratricidas, que siguen atentando contra nuestra naci\u00f3n y dignidad soberana.<\/p>\n<p>\u00a1C\u00f3mo disimular el rubor por aquellos que le arrebataron el diario El Clar\u00edn para enmudecer a los chilenos y conculcar sus derechos! Apenas hab\u00edan acometido, por supuesto, el acto terrorista m\u00e1s extremo, cobarde y abyecto de nuestra historia, como fue el atentado a nuestra sede de gobierno y un magnicidio programado desde el extranjero para proponerse, enseguida, la violaci\u00f3n sistem\u00e1tica de nuestros derechos individuales pol\u00edticos y sociales fundamentales. Es decir, el primigenio acto de la m\u00e1s cruenta dictadura dentro de una historia nacional que da cuenta de una secuencia de masacres y deserciones hist\u00f3ricas. Un crimen que, como tantos otros, se mantiene tambi\u00e9n impune en esta extensa, pusil\u00e1nime y desvergonzada posdictadura, que se ha prolongado m\u00e1s a\u00f1os, incluso, que el fat\u00eddico r\u00e9gimen castrense.<\/p>\n<p>\u00a1C\u00f3mo no disculparnos con usted, querido amigo, por el horror que sigui\u00f3 a su exilio en Chile, del cinismo de los gobiernos que lo siguieron como integrantes u operadores de una clase o casta pol\u00edtica renuente a devolverle al pa\u00eds lo que los militares y sus c\u00f3mplices civiles le robaron! Con la aviesa intenci\u00f3n, en este caso, de seguir transgrediendo la libertad de prensa y encubrir los desprop\u00f3sitos de antes, como los que consumaron despu\u00e9s,\u00a0en esta transici\u00f3n que a\u00fan no arriba a verdadero puerto democr\u00e1tico.<\/p>\n<p>Para impedir, asimismo,\u00a0que renaciera el vespertino que todav\u00eda registra la m\u00e1s alta circulaci\u00f3n de toda nuestra historia period\u00edstica, a la vez que exterminar desde La Moneda -mediante \u201cgastos reservados\u201d,\u00a0partidos pol\u00edticos y jueces d\u00factiles y maleables- a cada una de las expresiones libres e independientes surgidas con tanto riesgo y esfuerzo a fin de quebrar la censura impuesta por la Dictadura. Operaciones pol\u00edticas que tuvieron como prop\u00f3sito ocultar y posibilitar los arreglos cupulares, los pactos de silencio y la plena consolidaci\u00f3n del capitalismo m\u00e1s salvaje. Para que se hiciera \u201cjusticia en la medida de lo posible\u201d y para que los testimonios arrancados a las v\u00edctimas con falsas promesas de verdad y reparaci\u00f3n se dejaran expresamente archivados, a objeto de que los asesinos pudieran morir en sus propias casas o, a lo sumo, en aquellos\u00a0<em>resort<\/em>s\u00a0carcelarios construidos especialmente para nuestros m\u00e1s espeluznantes homicidas y torturadores.<\/p>\n<p>Para pavimentarle el camino a la corrupci\u00f3n que hoy nos ha dejado pasmados en su extensa y profunda transversalidad pol\u00edtica e institucional. Cuando los m\u00e1s poderosos empresarios y otros grupos f\u00e1cticos han logrado desvanecer a gobernantes, legisladores\u00a0e instituciones p\u00fablicas, adem\u00e1s de asegurarse por largos a\u00f1os sus propias impunidades. Confiados en que el paso del tiempo prescriba u olvide sus delitos.<\/p>\n<p>\u00a1C\u00f3mo no pedirle perd\u00f3n a tan agudo observador de nuestra realidad que ha tenido la impresionante entereza de enfrentar (nada m\u00e1s que con la colosal fuerza de su raz\u00f3n) aquellos ingentes recursos econ\u00f3micos, como las artima\u00f1as judiciales que, incluso, practicaron el desfalco fiscal para oponerse a su prop\u00f3sito de reeditar El Clar\u00edn! En el insobornable prop\u00f3sito de un V\u00edctor Pey de servir a uno de\u00a0los pilares fundamentales de cualquier democracia genuina, cual es el pluralismo informativo.\u00a0 Demostrando una tenacidad que, de seguro, es la que le ha dado m\u00e1s aliento a su existencia.<\/p>\n<p>\u00a1C\u00f3mo no disculparnos ante V\u00edctor Pey por la inconsecuencia de aquellos vociferantes activistas del pasado que \u00e9l conociera muy bien y que hoy son los que practican o consienten con los abusos de los sucesores de Pinochet! Nombres y apellidos de quienes en aquellos a\u00f1os demandaban \u201cpoder popular\u201d en las calles, pero una vez que llegaron a apoltronarse en la Moneda o en el parlamento binominal\u00a0no se han avenido siquiera a la posibilidad de que el pueblo pueda elegir una asamblea constituyente. \u00a0Que despu\u00e9s de declarar la ilegitimidad de origen y contenido de la Constituci\u00f3n de 1980, hoy la sacralizan como texto fundamental y se disponen a darle m\u00e1s tiempo de vigencia, todav\u00eda, que la que alcanzaron todas nuestras constituciones anteriores.<\/p>\n<p>En su rigor de ingeniero, hombre de convicciones y exigencias \u00e9ticas, a V\u00edctor Pey no le conocemos tiempo de fatiga o descanso. Y es as\u00ed como a sus cien a\u00f1os uno puede sentirlo a diario en el computador, tal como ayer en sus rotativas secuestradas, denunciando lo que sucede, proclamando la esperanza, iniciando y culminando cada jornada en su f\u00e9rreo e insobornable compromiso con la justicia. Sin la m\u00e1s m\u00ednima intenci\u00f3n, como nos consta,\u00a0de ser reconocido o reclamar ventajas o lisonjas. S\u00f3lo con la satisfacci\u00f3n, estamos ciertos, de mantenerse fiel a sus ideas y valores de siempre, con esa gran misi\u00f3n que lleva asignada su pr\u00edstina mirada; en la amistad que nos ha prodigado tan constante y consistentemente, as\u00ed como en sus actitudes ejemplares, y por doquier an\u00f3nimas, que algunos le conocemos y que tanto tambi\u00e9n lo engrandecen.<\/p>\n<p>\u00a1Vaya que gran ejemplo para nosotros, nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos que han tenido, gracias a su bendita y longeva vida, la gran ocasi\u00f3n de conocerlo y ser interpelados siempre por su lucidez y coherencia \u00e9tica que, sin duda, son sus mayores atributos entre todas las cualidades que le conocemos!<\/p>\n<p>V\u00edctor Pey, querido amigo, esperamos que siga regal\u00e1ndonos su existencia y ejemplar perseverancia. Porque gracias a ello es que ahora, despu\u00e9s de dos largas noches ininterrumpidas, los chilenos parece que volvi\u00e9ramos a amanecer, sacudirnos de los desprop\u00f3sitos y enga\u00f1os programados por aquellos pactos o \u201cconsensos\u201d c\u00edvico militares para los cuales el periodismo digno resulta siempre muy inc\u00f3modo.<\/p>\n<p>En la constataci\u00f3n, por lo dem\u00e1s, de que antes de cada aurora son necesarios y saludables los profetas como usted, aunque ya sabemos que el rescate hist\u00f3rico s\u00f3lo podr\u00e1 llegarnos si nos demostramos capaces de oponer al error y a la apat\u00eda nuestra m\u00e1s resuelta voluntad y fuerza. Estrechando nuestras manos en la movilizaci\u00f3n social, que en toda la historia universal ha resultado ser el m\u00e1s s\u00f3lido ariete de los cambios. Sobre todo, cuando \u00e9ste se erige desde abajo, desde el \u201cdolor diseminado\u201d de los pueblos, como lo revelara su gran poeta y amigo Pablo Neruda. Sin m\u00e1s intermediaci\u00f3n que las ideas emancipadoras inspiradas en el temple que demuestran gu\u00edas tan se\u00f1eros como usted.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>*Discurso de homenaje a Victor Pey en ceremonia en que la Universidad de Chile le confiri\u00f3 la medalla rectoral.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Juan Pablo C\u00e1rdenas S. |\u00a0Martes 1 de septiembre 2015 M\u00e1s importante que los cien a\u00f1os que cumple V\u00edctor Pey es el ejemplo que nos deja una larga y encomiable vida en el compromiso y la consecuencia. 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