{"id":390,"date":"2018-08-24T16:33:03","date_gmt":"2018-08-24T16:33:03","guid":{"rendered":"http:\/\/juanpablocardenas.cl\/?p=390"},"modified":"2018-08-24T16:33:03","modified_gmt":"2018-08-24T16:33:03","slug":"reformas-sin-pies-ni-cabeza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/juanpablocardenas.cl\/index.php\/2018\/08\/24\/reformas-sin-pies-ni-cabeza\/","title":{"rendered":"Reformas sin pies ni cabeza"},"content":{"rendered":"<p>Juan Pablo C\u00e1rdenas S. |\u00a0Domingo 10 de agosto 2014<\/p>\n<p>Cuando en la d\u00e9cada de los sesenta se acometi\u00f3 la Reforma Agraria, los pol\u00edticos comprometidos con \u00e9sta y otros procesos profundos de cambio entendieron que previamente habr\u00eda que modificar la Constituci\u00f3n para que estos prop\u00f3sitos fueran posibles. Hoy, sin embargo, se asume la absurda idea de que las transformaciones podr\u00edan alcanzarse dejando para el final la definici\u00f3n de una nueva Carta Fundamental, cuando \u00e9sta fue redactada y promulgada por la Dictadura justamente con la\u00a0aviesa\u00a0intenci\u00f3n de impedir los cambios. Se sabe que la institucionalidad pinochetista tiene un signo autoritario todav\u00eda m\u00e1s r\u00edgido y dif\u00edcil de modificar que el de la Constituci\u00f3n de 1925; por lo mismo que hoy, con m\u00e1s raz\u00f3n que ayer, lo que hay que hacer es emprender una nueva Constituci\u00f3n, antes de debatir sobre la reforma educacional, del sistema de salud, de previsi\u00f3n y otras iniciativas.<\/p>\n<p>Casi un cuarto de siglo de posdictadura demuestra que, adem\u00e1s del sistema electoral binominal impuesto por el pinochetismo, las disposiciones constitucionales son la enemiga principal de cualquier reforma que afecte los lineamientos econ\u00f3micos, la propiedad privada o se proponga el fortalecimiento de la autoridad del Estado. Sea por los altos qu\u00f3rum establecidos para aprobar en el Congreso Nacional determinadas iniciativas de ley, o por el reducido \u00e1mbito de acci\u00f3n que se le ha dispuesto\u00a0al Poder Ejecutivo, lo cierto es que las fuerzas reaccionarias tienen en el propio Parlamento o, luego en el Tribunal Constitucional, la magn\u00edfica oportunidad de cuestionar la \u201clegalidad\u201d de las normas que les afecten, aunque \u00e9stas sean resueltas por una amplia mayor\u00eda legislativa. De esta forma es que el acuerdo ampliamente mayoritario alcanzado en la Comisi\u00f3n Presidencial para la reforma del sistema de salud, en cuanto a reemplazar el sistema de isapres que lucra con la salud de millones de chilenos por un sistema \u00fanico, ya es acusado de vulnerar la actual Constituci\u00f3n.\u00a0 Antes de que el Ejecutivo acoja siquiera las recomendaciones de este grupo de expertos y defina las correspondientes iniciativas legales.<\/p>\n<p>De la misma forma, quienes temen que la Reforma Educacional pueda obtener los votos necesarios para su aprobaci\u00f3n legislativa ya maduran apelaciones ante el Tribunal Constitucional para impugnar lo que apruebe\u00a0el Parlamento, en la idea de que la Constituci\u00f3n, y la instancia que vela por ella, deben estar por encima de la autoridad del gobierno, de los parlamentarios y de la propia ciudadan\u00eda. Es justamente en la existencia de\u00a0mecanismos\u00a0constitucionales que pueden llegar a desbaratar cualquier reforma (aunque \u00e9sta tenga el m\u00e1s amplio respaldo popular y de sus representantes) que podr\u00eda entenderse el reestreno de la\u00a0\u201cpol\u00edtica de los acuerdos\u201d, mediante la cual casi todas las iniciativas gubernamentales\u00a0se concuerdan con la oposici\u00f3n, aunque pudieran alcanzar en el Congreso Nacional\u00a0el respaldo suficiente para ser ratificadas. Tal como est\u00e1 ocurriendo en estas semanas con la Reforma Tributaria, una enmienda que ya se ha desperfilado severamente en estos concili\u00e1bulos cupulares respecto del proyecto original, y sobre la cual sus detractores, arrogantemente, se reservan, tambi\u00e9n, la posibilidad de recurrir al Tribunal Constitucional para anular lo que no les guste y transgreda a la Constituci\u00f3n que los sirve.<\/p>\n<p>La historia universal de la pol\u00edtica indica la m\u00ednima posibilidad que tienen de prosperar las transformaciones profundas o las revoluciones dentro de las reglas del juego consagradas por el sistema que se busca superar. Nuestro pa\u00eds sabe, particularmente, que todo cambio se hace todav\u00eda m\u00e1s dif\u00edcil si se quiere atacar los irritantes privilegios consagrados para algunos, cuanto lo f\u00e1cil que resulta que \u00e9stos terminen imponi\u00e9ndose sobre la voluntad soberana del pueblo si es que no se desactivan sus instancias der poder y la posibilidad de provocar una convulsi\u00f3n econ\u00f3mica. Lo cual tambi\u00e9n supone neutralizar sus poderosos sistemas comunicacionales con los cuales ejercen sus campa\u00f1as de terror, as\u00ed como estar atentos a sus cr\u00f3nicos intentos sediciosos en el influjo que ejercen en las fuerzas armadas.<\/p>\n<p>Desgraciadamente, quienes derribaron nuestro sistema republicano, e impusieron un sumiso dictador, hoy tienen mayor poder todav\u00eda que al t\u00e9rmino del R\u00e9gimen Militar, arrop\u00e1ndose de dem\u00f3cratas y\u00a0hasta parecer sensibles a un tema como el de los Derechos Humanos que gracias a su complicidad o anuencia se violaron sistem\u00e1tica y horrendamente. No es extra\u00f1o, por esto, que del terrorismo de estado que ejercieron hoy se hayan convertido en los grandes defensores de la Ley Antiterrrorista y reclamen su aplicaci\u00f3n para aplastar las justas demandas mapuches y contra los misteriosos autores de unos rid\u00edculos e inofensivos artefactos explosivos, que no ser\u00eda extra\u00f1o que ellos mismos estuviesen incitando para desacreditar a las autoridades e inhibirlas en las reformas que anuncian. Ya se sabe lo diestros que han resultado siempre para infiltrar a los movimientos rebeldes y c\u00e1ndidos para, a la postre, hacerlos funcionales a sus intereses.<\/p>\n<p>Nos llama profundamente la atenci\u00f3n que quienes se dicen comprometidos con las reformas planteadas por el programa de Michelle Bachelet, como exigidas en las movilizaciones sociales, est\u00e9n dispuestos a\u00a0seguir postergando la demanda nacional por una nueva Constituci\u00f3n. Este fin de semana, otro senador oficialista (desde El Mercurio, siempre) se ha sumado a la voz de algunos pol\u00edticos que, incluso, advierten que la reforma institucional se le dejar\u00e1 como herencia a la pr\u00f3xima administraci\u00f3n, descartando, adem\u00e1s, la posibilidad de convocar a una Asamblea Constituyente para tal prop\u00f3sito.<\/p>\n<p>Quienes se han repetido incesantemente en los \u00faltimos gobiernos debieran ser los primeros en asumir la poca factibilidad de las reformas bajo la camisa de fuerza de la Constituci\u00f3n. Tendr\u00edan que ser los mayores\u00a0promotores de una convocatoria ciudadana que abata la Constituci\u00f3n y rompa los candados legislativos que han consolidado gobiernos rendidos a hacer \u201cm\u00e1s de lo mismo\u201d respecto de sus antecesores. De esta forma es que posiciones como la del senador PPD Felipe Harboe, como de tantos otros, m\u00e1s bien hay que atribuirlas a que en realidad est\u00e1n a contrapelo con las reformas planteadas por su propio gobierno, aun cuando las hayan vociferado cuando fueron candidatos. Por lo mismo es que quieren darle m\u00e1s aliento a la Constituci\u00f3n actual, seguros de que \u00e9sta les resulta la mejor excusa para seguir perpetu\u00e1ndose en sus cargos, torciendo la voluntad ciudadana, encandilados como est\u00e1n con las posiciones de la derecha y complacidos con las gratificaciones todav\u00eda m\u00e1s suculentas que reciben del poder empresarial\u00a0que los digita y les impone desestimar cualquier cambio efectivo de la situaci\u00f3n existente. Es cosa de observar c\u00f3mo los primeros proyectos del Ejecutivo logran sus m\u00e1s aguerridos detractores entre los partidos y dirigentes oficialistas, en un espect\u00e1culo que a la atomizada derecha le est\u00e1 permitiendo superar sus incordios y tomar palco ante la incompetencia, la confusi\u00f3n y las deserciones ideol\u00f3gicas de quienes creyeron sus denodados enemigos. Es para no creer que los que lucharon contra la Dictadura y denunciaron en todo el mundo su ilegitimidad hoy le rindan tanta fidelidad a sus normas y obras. Con raz\u00f3n el Tirano reconoci\u00f3 en una entrevista que, de haber conocido mejor a sus opositores, habr\u00eda convocado a algunos de ellos a su gobierno.<\/p>\n<p>Inexcusable resulta, en consecuencia, que el progresismo, sus referentes pol\u00edticos y sociales sigan d\u00e1ndole cr\u00e9dito a propuestas que no tienen factibilidad alguna con quienes han tenido demasiado tiempo para emprenderlas y siguen renuentes a cumplir con la primera de las obligaciones contra\u00eddas en las postrimer\u00edas de la Dictadura: convocar al pueblo y a sus id\u00f3neos representantes a cambiar urgentemente la matriz\u00a0constitucional que se sab\u00eda un impedimento grave a cualquier cambio consistente. Tal como se ha demostrado en m\u00e1s de dos d\u00e9cadas y que ahora, en la frustraci\u00f3n de las reformas que no prosperen, pudieran conducirnos a una nueva crisis institucional. Solo que en este caso es posible que sea provocada m\u00e1s por el descr\u00e9dito y la corrupci\u00f3n de la pol\u00edtica que por la traici\u00f3n militar y la acci\u00f3n for\u00e1nea.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Juan Pablo C\u00e1rdenas S. |\u00a0Domingo 10 de agosto 2014 Cuando en la d\u00e9cada de los sesenta se acometi\u00f3 la Reforma Agraria, los pol\u00edticos comprometidos con \u00e9sta y otros procesos profundos de cambio entendieron que previamente habr\u00eda que modificar la Constituci\u00f3n para que estos prop\u00f3sitos fueran posibles. 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