{"id":295,"date":"2018-08-21T13:56:46","date_gmt":"2018-08-21T13:56:46","guid":{"rendered":"http:\/\/juanpablocardenas.cl\/?p=295"},"modified":"2018-08-21T13:56:46","modified_gmt":"2018-08-21T13:56:46","slug":"otro-balance-desolador","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/juanpablocardenas.cl\/index.php\/2018\/08\/21\/otro-balance-desolador\/","title":{"rendered":"Otro balance desolador"},"content":{"rendered":"<p>Juan Pablo C\u00e1rdenas S |\u00a0Viernes 22 de febrero 2013<\/p>\n<p>A menudo se restringe el concepto de \u201cseguridad ciudadana\u201d a aquellas prevenciones y atenci\u00f3n que se le debe dar a las personas que son v\u00edctimas de la delincuencia com\u00fan. Un fen\u00f3meno, por cierto, que viene acrecent\u00e1ndose con las inequidades impuestas por un modelo econ\u00f3mico tan escandalosamente desigual donde la extrema riqueza es considerada, incluso, como un valor social y digno de ser ostentado. La historia nos se\u00f1ala, en cambio, que muchos son los chilenos que han perecido o quedado literalmente a la intemperie a consecuencia de los constantes desastres naturales que afectan nuestro largo y fr\u00e1gil territorio, donde ocurre m\u00e1s del 40 por ciento de los movimientos tel\u00faricos del Planeta que, como el de hace tres a\u00f1os, son seguidos por destructivos maremotos.<\/p>\n<p>A lo anterior, hay que sumar la frecuencia con que los incendios, las inundaciones y otros desastres asolan a nuestras mal planificadas ciudades, sobre todo cuando la pol\u00edtica se rinde al af\u00e1n de lucro de las empresas constructoras que obviamente no tienen en vista el bien colectivo. Pat\u00e9tico resulta comprobar el desarrollo de aventuras urban\u00edsticas que se imponen caprichosamente contra la voluntad de los vecinos, las alertas medioambientales y, por supuesto, del m\u00e1s m\u00ednimo sentido com\u00fan. En la era de los\u00a0<em>malls,\u00a0<\/em>se arrasa con los barrios y el legado arquitect\u00f3nico de nuestras urbes y habitualmente se hace imposible aplicar la ley cuando ya las construcciones est\u00e1n consumadas.<\/p>\n<p>El reciente incendio en los cerros de Valpara\u00edso deja al desnudo nuevamente nuestras precariedades, al grado que uno de los principales bochornos de nuestras autoridades fue que quedara en evidencia el hacinamiento en que viven tantos millones de chilenos, cuanto que en estas viviendas tan ligeras y pobres habitaran hasta tres familias y un buen n\u00famero de allegados. En el pa\u00eds que proclama estar en el umbral del primer mundo, estas desgracias nos demuestran una realidad falseada por los \u00edndices macroecon\u00f3micos, el ingreso per c\u00e1pita y otras cifras que s\u00f3lo demuestran la voluptuosa calidad de vida de algunos respecto del atraso y la aflicciones de la inmensa mayor\u00eda.<\/p>\n<p>En su principal af\u00e1n de ganar audiencia, los medios televisivos nos exhiben cotidianamente el drama que afrontan quienes est\u00e1n impedidos de acceder a centros hospitalarios para tratarse enfermedades complejas y de oneroso tratamiento. Como tambi\u00e9n la desgarradora situaci\u00f3n de esos padres que acaban de perder a sus hijos mellizos en un r\u00edo sure\u00f1o o el tr\u00e1gico fin de aquellos ancianos que mueren quemados en sus asilos. Todav\u00eda sigue fresca en nuestra memoria aquel siniestro en que perecieron decenas de reclusos mientras sus gendarmes en estado de embriaguez no atinaron a liberarlos de sus celdas.<\/p>\n<p>Cada a\u00f1o, la opini\u00f3n p\u00fablica se entera de aquellos ni\u00f1os con discapacidad que, de no ser por la Telet\u00f3n, jam\u00e1s podr\u00edan recuperarse o adquirir aquellas destrezas que les permita vivir con dignidad. Menores que son atendidos gracias a la erogaci\u00f3n p\u00fablica y el aporte empresarial que es morigerado por los enormes beneficios que finalmente obtienen estas entidades que lavan su imagen en esta farandulera, aunque benefactora, transmisi\u00f3n televisiva. Un evento que, despu\u00e9s de todo, deja a sus organizadores y animadores alrededor de un tercio de todo lo recaudado.<\/p>\n<p>Se sabe que en las s\u00f3lidas democracias la seguridad social es uno de los objetivos primordiales del Estado, de tal manera que, ante las enfermedades catastr\u00f3ficas, la orfandad y los cataclismos los presupuestos fiscales y la pol\u00edtica se prodigan en soluciones dignas para los que las sufren. Por supuesto que las compensaciones definidas por algunos pa\u00edses respecto de las v\u00edctimas de la guerra o las tiran\u00edas exceden con mucho las establecidas por nuestros gobiernos y parlamentos. Gratificaciones o indemnizaciones que resultan rid\u00edculas al compararlas con las dietas y prebendas que se han otorgado ellos mismos por reanimar nuestra vida institucional despu\u00e9s de aquellos 17 a\u00f1os de completa interdicci\u00f3n ciudadana.<\/p>\n<p>Todav\u00eda hay damnificados del \u00faltimo maremoto que esperan soluci\u00f3n satisfactoria luego del desastre que enlut\u00f3 sus vidas para siempre y les hizo perder todos sus enseres. En un acontecimiento, para colmo, a\u00fan impune respecto de la responsabilidad, al menos pol\u00edtica, de las m\u00e1ximas autoridades del pa\u00eds, de la Armada y de algunos t\u00e9cnicos que, ins\u00f3litamente, guardaron silencio frente a la inminencia de un siniestro advertido a viva voz por muchos, como oportunamente monitoreado a miles de kil\u00f3metros del pa\u00eds. Ojal\u00e1 que el af\u00e1n de trasparencia que dice comprometer a nuestra pol\u00edtica se llegue a esclarecer, por ejemplo,\u00a0en qu\u00e9 estuvieron esa noche los altos oficiales que ten\u00edan que velar por la \u201cseguridad\u201d de nuestras costas. As\u00ed como resultar\u00eda justo que alguien en la Fuerza A\u00e9rea fuera realmente sancionado por la responsabilidad de esta instituci\u00f3n en la muerte de un selecto n\u00famero de chilenos altruistas que confiaron en sus pilotos la posibilidad de llegar con su solidaridad hasta la asolada Isla de Juan Fern\u00e1ndez.<\/p>\n<p>Aunque nuestro Presupuesto Nacional contempla un \u00edtem en beneficio de las v\u00edctimas de ciertas cat\u00e1strofes, la verdad es que \u00e9ste resulta siempre muy mezquino respecto de las fatalidades que constantemente afrontamos. Fondos, como sabemos, que no alcanzan para solidarizarse con las innumerables tragedias personales y familiares en un pa\u00eds en que la salud, la educaci\u00f3n y los servicios b\u00e1sicos est\u00e1n entregados a las empresas privadas y a su descarada usura. Lo que explica, por ejemplo, que miles de estudiantes hayan perdido sus carreras por la estafa consumada por los sostenedores de su universidad; que cientos de miles de chilenos hayan quedado sin agua potable este verano por los desprop\u00f3sitos de algunas empresas privatizadas por la Dictadura y los gobiernos de la Concertaci\u00f3n. Como que otros se vieran afectados por los aluviones provocados por la acci\u00f3n indolente de las inversiones ecocidas fomentadas por la actual Administraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Resulta bochornoso observar a alcaldes, concejales y a tantos funcionarios p\u00fablicos cruzados de brazos ante los desastres que comentamos, en un claro reconocimiento de la impotencia del Estado frente a los cotos de caza de las inversiones extranjeras adue\u00f1adas de nuestros recursos fundamentales. Alentadas, sin duda, por la legislaci\u00f3n servil que se han procurado nuestros gobernantes, parlamentarios y partidos pol\u00edticos que hasta en las horas dram\u00e1ticas vividas en el \u00faltimo tiempo no son capaces de sindicar e intervenir a las empresas responsables de causarle a la poblaci\u00f3n tantos padecimientos en el suministro de la luz, el agua, el trasporte y otros servicios. A la espera, seguro, de las erogaciones que estas mismas empresas les asignan para financiar los eventos electorales y permanecer genuflexos ante sus intereses y desprop\u00f3sitos.<\/p>\n<p>En efecto, nuestras pretensiones primermundistas se hacen rid\u00edculas ante los episodios desoladores que afectan nuestra convivencia y seguridad. Con cada informaci\u00f3n sobre la incapacidad de nuestro Estado para afrontar la posibilidad de que un ni\u00f1o pueda ser atendido en un centro de m\u00e9dico de excelencia;\u00a0la entrega r\u00e1pida de vivienda para el que la pierde e, incluso, otorgar albergue sicol\u00f3gico a los ni\u00f1os abusados sexualmente, como a sus familiares. Delito que se ha hecho cada m\u00e1s frecuente en nuestra realidad y que ha tenido como autores a connotadas figuras y hasta a los propios maestros y dignatarios eclesi\u00e1sticos.<\/p>\n<p>Los recursos, como sabemos, existen, seg\u00fan se ufanan los mismos funcionarios p\u00fablicos que controlan la alcanc\u00eda fiscal y las millonarias \u201creservas\u201d del pa\u00eds en el extranjero. S\u00f3lo ser\u00eda cuesti\u00f3n de repatriarlos ante las fatalidades m\u00e1s severas o bien exig\u00edrselos efectivamente a quienes provocan no pocas de estas calamidades. Seg\u00fan hemos podido comprobar con la forma en que algunos bullados consorcios les arruinaron las vacaciones a tantos compatriotas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Juan Pablo C\u00e1rdenas S |\u00a0Viernes 22 de febrero 2013 A menudo se restringe el concepto de \u201cseguridad ciudadana\u201d a aquellas prevenciones y atenci\u00f3n que se le debe dar a las personas que son v\u00edctimas de la delincuencia com\u00fan. 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