{"id":265,"date":"2018-08-13T23:30:17","date_gmt":"2018-08-13T23:30:17","guid":{"rendered":"http:\/\/juanpablocardenas.cl\/?p=265"},"modified":"2018-08-13T23:30:17","modified_gmt":"2018-08-13T23:30:17","slug":"superintendencia-de-la-fe","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/juanpablocardenas.cl\/index.php\/2018\/08\/13\/superintendencia-de-la-fe\/","title":{"rendered":"Superintendencia de la fe"},"content":{"rendered":"<p>Juan Pablo C\u00e1rdenas S. |\u00a0Domingo 2 de septiembre 2012<\/p>\n<p>Nuestro ordenamiento institucional y costumbres les otorgan a las iglesias prerrogativas y consideraciones especiales que no se condicen con el proclamado estado laico y con el principio de la igualdad frente a la Ley.\u00a0 Mientras las entidades educacionales, financieras, previsionales y otras son fiscalizadas por diversas superintendencias que velan por los derechos de los trabajadores, inversionistas y consumidores, la actividad de la Fe goza de amplios m\u00e1rgenes para actuar e, incluso, lucrar en su cometido de ganar fieles y consolidarse econ\u00f3micamente en toda suerte de propiedades a lo largo de todo el pa\u00eds. Las jerarqu\u00edas eclesi\u00e1sticas administran empresas, realizan compraventas, recaudan donaciones y realizan diversas transacciones al abrigo de prebendas tributarias, por ejemplo, que las ponen en un sitial de privilegio frente a tantas otras instituciones de la vida nacional. Los aportes for\u00e1neos, el dinero del culto, las herencias y otras tantas recaudaciones religiosas son poco o nada controlados fiscalmente. Asimismo, es un hecho de la causa que los propios empleados de las iglesias muchas veces vulnerados en sus derechos laborales.<\/p>\n<p>Contradiciendo, incluso, los propios postulados de la fe religiosa, es irritante observar c\u00f3mo los m\u00e1s pobres son tentados por festividades de culto en que se explota el milagroso don de ciertos \u00edconos y liturgias que le generan a sus convocantes y administraciones ingentes recursos econ\u00f3micos. Al mismo tiempo que otros pastores y sacerdotes buscan en los m\u00e1s ricos lavar sus culpas agenci\u00e1ndose suculentas erogaciones que finalmente consolidan a las iglesias, en especial a la Cat\u00f3lica, entre las instituciones m\u00e1s poderosas del pa\u00eds, tan s\u00f3lo si sacamos la cuenta de su enorme y extendido patrimonio inmobiliario y accionario.<\/p>\n<p>No hay duda que las iglesias cumplen con una loable tarea en beneficio, generalmente, de los m\u00e1s desvalidos del pa\u00eds.\u00a0 Encomiable es, en este sentido, la obra cumplida por el Hogar de Cristo y otras iniciativas, muy especialmente relativas a la educaci\u00f3n, la atenci\u00f3n hospitalaria, de la ni\u00f1ez y otros. Pero nada explica que la transparencia que hoy se busca exigir a toda la actividad nacional no se imponga, tambi\u00e9n, en el propio \u00e1mbito de la beneficencia, donde no pocas veces se ocultan il\u00edcitos y afanes lucrativos repugnantes. Es p\u00fablico y notorio el veloz enriquecimiento de congregaciones y consorcios religiosos que operan en el rentable negocio de la educaci\u00f3n privada, las que han llegado a constituirse, como se sabe, en poderosos grupos de influencia dentro de la iglesia universal. Adem\u00e1s, por cierto, de la existencia de ese sinf\u00edn de referentes religiosos que pululan al arbitrio de predicadores inescrupulosos consolidados en verdaderas redes multinacionales en el negocio de la fe, y en la que muchas veces tienen infiltrados agentes de inteligencia y otros personajes siniestros cuyo caldo de cultivo es, justamente, la precariedad cultural y la desesperanza de nuestras poblaciones.<\/p>\n<p>Para colmo,\u00a0el mundo y nuestro pa\u00eds tienen que lamentar actualmente que, al abrigo de sus instituciones religiosas, pastores y sacerdotes se hayan involucrado en graves atentados de \u00edndole sexual, la mayor\u00eda de las veces en contra de menores que son confiados a ellos por sus padres y apoderados. Pederastas y encubridores que han alcanzado altos sitiales en la jerarqu\u00eda vaticana y en congregaciones como la de los Legionarios de Cristo s\u00f3lidamente vinculados al poder pol\u00edtico y empresarial para realizar sus escandalosos desvar\u00edos y escapar a la acci\u00f3n de la justicia ordinaria. No hay duda que el manto protector que las altas jerarqu\u00edas le han dado a estos desquiciados, ha permitido que sus graves delitos ya hayan prescrito, como justamente ha ocurrido con el sacerdote Fernando Karadima que, por a\u00f1os, estuvo predicando y abusando de los menores que seduc\u00eda con el don de su palabra y el poder econ\u00f3mico recaudado en uno de los lugares de \u201coraci\u00f3n\u201d m\u00e1s exclusivos de Santiago. En este sentido, s\u00f3lo un sinuoso af\u00e1n corporativo puede explicar que un sacerdote vinculado a la loable tarea de defender a las v\u00edctimas de la Dictadura, sea defendido ahora por sus presuntas aberraciones por otro predicador que se destac\u00f3 por su adhesi\u00f3n irrestricta y sostenida a Pinochet y su r\u00e9gimen.<\/p>\n<p>La fe p\u00fablica que se ha perdido respecto de tantas instituciones afecta, desde luego, a las iglesias y sus diversas instancias de operaci\u00f3n, pero as\u00ed como el estado chileno legisla para controlar la probidad y los derechos del pueblo es propicio que ahora se incluya en tal supervisi\u00f3n a todos los referentes religiosos. Adem\u00e1s de que nuestros legisladores se cuestionen leyes y h\u00e1bitos que consagran a favor de \u00e9stos otras formas de desigualdad e impunidad.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Juan Pablo C\u00e1rdenas S. |\u00a0Domingo 2 de septiembre 2012 Nuestro ordenamiento institucional y costumbres les otorgan a las iglesias prerrogativas y consideraciones especiales que no se condicen con el proclamado estado laico y con el principio de la igualdad frente a la Ley.\u00a0 Mientras las entidades educacionales, financieras, previsionales y otras son fiscalizadas por diversas <a class=\"read-more-link\" href=\"https:\/\/juanpablocardenas.cl\/index.php\/2018\/08\/13\/superintendencia-de-la-fe\/\">Continuar leyendo<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-265","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-uncategorized"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/juanpablocardenas.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/265","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/juanpablocardenas.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/juanpablocardenas.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/juanpablocardenas.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/juanpablocardenas.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=265"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/juanpablocardenas.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/265\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":266,"href":"https:\/\/juanpablocardenas.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/265\/revisions\/266"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/juanpablocardenas.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=265"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/juanpablocardenas.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=265"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/juanpablocardenas.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=265"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}