{"id":2158,"date":"2019-11-04T23:10:03","date_gmt":"2019-11-04T23:10:03","guid":{"rendered":"http:\/\/juanpablocardenas.cl\/?p=2158"},"modified":"2019-11-04T23:17:33","modified_gmt":"2019-11-04T23:17:33","slug":"por-una-asamblea-de-la-civilidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/juanpablocardenas.cl\/index.php\/2019\/11\/04\/por-una-asamblea-de-la-civilidad\/","title":{"rendered":"\u00a1Por una Asamblea de la Civilidad!"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone  wp-image-2143\" src=\"https:\/\/juanpablocardenas.cl\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/Asamblea-300x157.jpg\" alt=\"\" width=\"352\" height=\"184\" srcset=\"https:\/\/juanpablocardenas.cl\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/Asamblea-300x157.jpg 300w, https:\/\/juanpablocardenas.cl\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/Asamblea-768x403.jpg 768w, https:\/\/juanpablocardenas.cl\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/Asamblea.jpg 816w\" sizes=\"auto, (max-width: 352px) 100vw, 352px\" \/><\/p>\n<p>Juan Pablo C\u00e1rdenas S. | Martes 29 de octubre 2019<\/p>\n<p>En la hora actual de Chile puede ser \u00fatil mirar al pasado. Recordar ese estallido de protestas sociales que provocaron el t\u00e9rmino de la dictadura de Pinochet, las que fueron horriblemente agredidas por el terrorismo de estado. Toda una agitaci\u00f3n que llev\u00f3 al Tirano a sacar a las calles en una de estas protestas a 18 mil efectivos militares, imponer el Estado de sitio, el toque de queda, la proscripci\u00f3n de los medios disidentes, las detenciones arbitrarias, la tortura y la muerte de centenares de j\u00f3venes, trabajadores y otros m\u00faltiples combatientes. Al contrario de lo que muchos temieron, el mismo atentado frustrado contra su vida fue un efectivo acicate al cambio y al posterior Triunfo del NO.<\/p>\n<p>Al igual que ahora, las jornadas de protesta fueron convocadas por la sociedad civil, por los referentes unitarios de estudiantes, sindicatos y pobladores, as\u00ed como por las organizaciones de DDHH. Movilizaciones que, incluso, fueron entorpecidas por los partidos pol\u00edticos y su incapacidad de superar sus desavenencias hist\u00f3ricas y prop\u00f3sitos hegem\u00f3nicos. De esta forma es que surgi\u00f3, entonces, la <em>Asamblea de la Civilidad,<\/em> una instancia integrada por los m\u00e1s diversos referentes, como los colegios profesionales, las federaciones estudiantiles, los dirigentes del cobre, de los peque\u00f1os y medios comerciantes, entre otros m\u00faltiples actores. Adem\u00e1s de ese amplio mundo de organizaciones culturales, religiosas e intelectuales.<\/p>\n<p>Esa generosa mancomunidad consolidada bajo el com\u00fan anhelo de derrotar al r\u00e9gimen castrense, promover una nueva Constituci\u00f3n y abrir los cauces democr\u00e1ticos tuvo como efecto la confianza y el respaldo de la poblaci\u00f3n; con multitudinarias protestas y ese arco\u00edris de expresiones de disidencia y descontento a lo largo de todo el pa\u00eds. As\u00ed como la convicci\u00f3n de que sin movilizaciones unitarias y constantes no ser\u00eda posible derrotar al r\u00e9gimen opresivo.<\/p>\n<p>Ante el \u00e9xito de esa Asamblea de la Civilidad es que la Moneda decidi\u00f3 querellarse contra toda la plana mayor de sus dirigentes y voceros, al mismo tiempo que desde los Estados Unidos se le exigi\u00f3 al propio Pinochet y a los partidos pol\u00edticos opositores converger en un di\u00e1logo y una salida negociada, de manera de \u201cevitar un desenlace como el de la Revoluci\u00f3n Cubana\u201d, a confesi\u00f3n del Embajador de la Casa Blanca en Chile.<\/p>\n<p>Encarcelados los principales l\u00edderes sociales, y sin que los referentes partidistas tuvieran tan alto descr\u00e9dito popular como el de ahora, les result\u00f3 relativamente f\u00e1cil a estas colectividades opositoras montarse por sobre las organizaciones sociales y ofrecerse como interlocutores ante el Gobierno Militar. En la propia c\u00e1rcel de Capuchinos pudimos comprobar c\u00f3mo las directivas pol\u00edticas concurrieron a este penal a presionar a los m\u00e1s validados l\u00edderes sociales a fin de que se subordinaran a los partidos y abandonaran tambi\u00e9n la idea de una coordinadora pol\u00edtica y social unitaria como aquella fugaz iniciativa de la <em>Intransigencia Democr\u00e1tica<\/em>, o un referente tan s\u00f3lido como el <em>Grupo de Estudios Constitucionales<\/em> (o de los 10) que exig\u00eda una Asamblea Constituyente para que el pa\u00eds se diera una Carta Fundamental plenamente democr\u00e1tica, como el mismo expresidente Frei Moltalva lo voceara en ese hist\u00f3rico acto realizado en el Teatro Caupolic\u00e1n, previo al plebiscito y el Triunfo del NO.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de tres d\u00e9cadas es curioso observar c\u00f3mo, otra vez, las movilizaciones sociales han surgido espontaneas, masivas y radicalizadas nada m\u00e1s que por el enorme descontento de la poblaci\u00f3n, sin mediar liderazgo partidista alguno y en la arraigada idea de la amplia mayor\u00eda del pueblo, en cuanto a lo que ahora lo que hay de derribar es la dictadura neoliberal, su profunda inequidad social, la corrupci\u00f3n del conjunto de la clase pol\u00edtica, las groseras colusiones y abusos de los grandes empresarios como, desde luego, la corrupci\u00f3n que envenena el actual r\u00e9gimen institucional, a las Fuerzas Armadas y de Orden, incluyendo el sistema electoral.<\/p>\n<p>Mucho m\u00e1s que ayer, hoy las grandes movilizaciones no exhiben banderas ni s\u00edmbolos partidistas, y solo muy pocos de sus dirigentes se atreven a sumarse a las marchas y concentraciones. Es m\u00e1s, lo que se hace evidente, ahora, es que Pi\u00f1era y su gobierno lo que quieren es dialogar y contemporizar r\u00e1pidamente con los parlamentarios y partidos opositores. En la desesperada b\u00fasqueda de una soluci\u00f3n a un conflicto nacional que se les ha escapado de las manos y en que, tal como ayer, ya no le sirven los militares y polic\u00edas reprimiendo si no es para conseguir una ira y caos mayor, todav\u00eda, de lo ya observado. Se recurre muy tard\u00edamente a una bater\u00eda de iniciativas legales que dorm\u00edan en el Congreso o en los anaqueles de los ministerios a fin de salvar el desprestigio de la pol\u00edtica y distraer nuevamente a la poblaci\u00f3n con cambios cosm\u00e9ticos y promesas que le den aliento a un sistema incapaz de resolver las justas demandas de justicia social, igualdad y genuina democracia.<\/p>\n<p>Lo que vemos, como hace treinta a\u00f1os, es una clase pol\u00edtica que perdi\u00f3 la convocatoria y el control de la sociedad civil. Proceso que se empez\u00f3 a evidenciar con la llamada apat\u00eda social, los altos \u00edndices de abstenci\u00f3n electoral y la deserci\u00f3n masiva de los militantes de los partidos. Con senadores y diputados que en su ensimismamiento, nunca percibieron los niveles de descontento y frustraci\u00f3n ciudadana, encantados de derecha a izquierda con el modelo econ\u00f3mico y las cifras, por ejemplo, de nuestro alto ingreso per c\u00e1pita que, a final de cuentas, lo \u00fanico que ha representado es la profunda y grosera brecha en la calidad de vida de los chilenos. Es decir, entre el pu\u00f1ado que m\u00e1s gana y la angustiosa realidad de la inmensa mayor\u00eda de trabajadores condenados al ingreso m\u00ednimo, a una jubilaci\u00f3n bochornosa, as\u00ed como sometidos a financiar el alto costo de los servicios m\u00e1s b\u00e1sicos en manos de empresas privadas y extranjeras.<\/p>\n<p>Para colmo, c\u00f3mo no constatar que los estipendios de gobernantes y legisladores compiten con los de los pa\u00edses m\u00e1s ricos de la Tierra, tanto as\u00ed que de ellos mismos ha surgido r\u00e1pidamente, ahora, la iniciativa de rebaj\u00e1rselos. Al constatar, adem\u00e1s, que tenemos el sistema de locomoci\u00f3n colectiva m\u00e1s caro de Am\u00e9rica, cuya alza en los pasajes el Metro gatillara la protesta m\u00e1s multitudinaria de nuestra Historia, con m\u00e1s de tres millones de chilenos movilizados en Santiago y regiones. Y en la voluntad de concurrir cotidianamente a las calles hasta que no se perciba un cambio fundamental en los sistemas de previsi\u00f3n, salud, en las pol\u00edticas salariales y los accesos a todos los derechos fundamentales conculcados por el capitalismo m\u00e1s salvaje implementado en el mundo.<\/p>\n<p>Por eso es que la r\u00e1pida e indignada reacci\u00f3n a un alza de 30 pesos en el pasaje del Metro fuera alentado, adem\u00e1s, por la soberbia de un mandatario que se crey\u00f3 con derecho a ningunear y darle recetas a nuestros pa\u00edses vecinos y buscar afanosamente un liderazgo mundial cuando desde hace tanto tiempo era evidente que nuestro exitismo econ\u00f3mico estaba sentado sobre un verdadero polvor\u00edn social.<\/p>\n<p>Qu\u00e9 duda cabe que las manifestaciones sociales han apuntado al r\u00e9gimen que nos rige y al conjunto de sus administradores en La Moneda, el Parlamento, los tribunales y los organismos fiscales. Pero tambi\u00e9n a aquellas instancias patronales, sindicales y otras que se han hecho c\u00f3mplices de la desigualdad y los privilegios m\u00e1s irritantes. Entre ellos, el dispendio y la malversaci\u00f3n de los presupuestos castrenses. Millonarios recursos administrados con toda impunidad por los cancerberos del sistema.<\/p>\n<p>Pensamos que, como ayer, debieran confluir en una organizaci\u00f3n unitaria entidades tales como NO+AFP, los gremios fiscales, los colegios profesionales e integrantes del ancho mundo de la salud, la cultura, la educaci\u00f3n y de las vindicaciones medioambientales, como de los que luchan por la dignidad de nuestros pueblos originarios, la igualdad de g\u00e9nero y los derechos de los consumidores. Consolidar r\u00e1pidamente una nueva <em>Asamblea de la Civilidad<\/em> que ya no pueda ser manipulada por los partidos y los falsos representantes de la sociedad chilena, juramentados a respetar la Constituci\u00f3n de 1980, a la que rinden pleites\u00eda al momento de apoltronarse en sus curules legislativos, edilicios y gubernamentales.<\/p>\n<p>Necesitamos un referente suprasocial que sume como objetivo, adem\u00e1s, recuperar el papel rector del Estado, recobrar nuestras riquezas b\u00e1sicas y soberan\u00eda nacional, en un pa\u00eds en el que de cordillera al mar se ense\u00f1orean las empresas transnacionales. Una asociaci\u00f3n ciudadana que exija, como condici\u00f3n de paz, una Asamblea Constituyente, promesa burlada por todos los gobiernos y parlamentos de la posdictadura.<\/p>\n<p>Una <em>Asamblea de la Civilidad<\/em> que obligue a los actuales moradores de La Moneda a definir una salida pol\u00edtica con \u00e9sta y con la definici\u00f3n de una bater\u00eda de soluciones econ\u00f3mico sociales para terminar efectivamente con los sueldos de hambre, las pensiones indignas y los costos oprobiosos de la movilizaci\u00f3n p\u00fablica, del agua potable, el gas y la electricidad. Y que, por supuesto, condone las deudas asumidas obligadamente por los j\u00f3venes y sus familias por el derecho a educarse. Junto con ponerle freno a la usura bancaria y, especialmente, de los abusivos cr\u00e9ditos habitacionales.<\/p>\n<p>En uno de los pa\u00edses m\u00e1s ricos de nuestra regi\u00f3n, como lo reconoce ahora el conjunto de la clase pol\u00edtica y empresarial acorralada por fin por el pueblo y su esperanzador retorno a las \u201canchas alamedas\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Juan Pablo C\u00e1rdenas S. | Martes 29 de octubre 2019 En la hora actual de Chile puede ser \u00fatil mirar al pasado. Recordar ese estallido de protestas sociales que provocaron el t\u00e9rmino de la dictadura de Pinochet, las que fueron horriblemente agredidas por el terrorismo de estado. 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