{"id":1949,"date":"2019-08-14T03:47:17","date_gmt":"2019-08-14T03:47:17","guid":{"rendered":"http:\/\/juanpablocardenas.cl\/?p=1949"},"modified":"2019-08-14T03:47:17","modified_gmt":"2019-08-14T03:47:17","slug":"chile-y-el-trabajo-esclavo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/juanpablocardenas.cl\/index.php\/2019\/08\/14\/chile-y-el-trabajo-esclavo\/","title":{"rendered":"Chile y el trabajo esclavo"},"content":{"rendered":"<p>Juan Pablo C\u00e1rdenas S. | Viernes 9 de agosto 2019<\/p>\n<p>La clase pol\u00edtica chilena discurri\u00f3 discutir ahora sobre una eventual disminuci\u00f3n de la jornada de trabajo. Lo que se persigue es que las personas y las familias puedan contar con m\u00e1s tiempo para su convivencia, cuando se asume que es demasiado el que dedican los trabajadores a sus ocupaciones y a movilizarse hacia y desde sus fuentes laborales. Hay quienes sostienen que rebajar la jornada de 45 horas semanales a 40 o 41 podr\u00eda, incluso, incrementar la productividad, la que en Chile manifiesta cifras precarias en relaci\u00f3n a la de otros pa\u00edses.<\/p>\n<p>Sin mayores estudios que avalen el impacto de una reforma en tal sentido, tanto el Gobierno como la oposici\u00f3n se muestran favorables a esta idea y el Congreso Nacional se dispone a legislar al respecto, ya sea acogiendo la iniciativa de La Moneda o apoyando la posici\u00f3n de algunos parlamentarios comunistas que tambi\u00e9n tienen su propia propuesta. Como ocurre a menudo en nuestro pa\u00eds, se discute sin consultar todav\u00eda el parecer de los trabajadores, de sus sindicatos y referentes gremiales. Pero ya en la v\u00edspera de nuevos procesos eleccionarios, el oficialismo y sus detractores buscan cosechar dividendos electorales con una propuesta que seguramente puede alcanzar gran arraigo popular. Aunque sea bien poco probable que pueda concretarse en ley pr\u00f3ximamente, cuando ya se insin\u00faan los reparos que pondr\u00e1 el gran empresariado, siempre renuente a elevar las contrataciones o los sueldos de sus empleados.<\/p>\n<p>A la luz de cualquier observaci\u00f3n m\u00ednimamente rigurosa se puede concluir que los trabajadores que pudiesen acortar su jornada de trabajo no son m\u00e1s que los que pertenecen a la administraci\u00f3n p\u00fablica y en aquellas empresas reguladas que est\u00e1n al d\u00eda con sus obligaciones salariales y previsionales. Que se har\u00e1 muy dif\u00edcil que una ley pueda ser acogida por los cientos de miles de trabajadores independientes e informales que tanto abundan en nuestro mercado laboral, as\u00ed como aquellos que se desempe\u00f1an en el agro, la miner\u00eda y otras actividades en que es pr\u00e1cticamente imposible imponer una r\u00edgida jornada de trabajo.<\/p>\n<p>Al respecto, es pavorosa y sobrecogedora la reacci\u00f3n que se produce cuando los medios de comunicaci\u00f3n, especialmente las radios, deciden consultar la voz de la poblaci\u00f3n, para constatar que hay millones de trabajadores que exceden con creces sus 45 horas de trabajo semanal, forzados a trabajar hasta 16 o 17 horas al d\u00eda para poder recaudar ingresos m\u00ednima o medianamente dignos, como ocurre con tantos transportistas, comerciantes y esos miles de dependientes de las grandes, medianas y peque\u00f1as tiendas. Incluso con los llamados \u201ccoleros\u201d, por ejemplo, constituidos por esos numerosos vendedores ambulantes que se suman a las ferias libres para vender ropa usada y todo tipo de enseres de segunda mano, a fin de lograr un salario muy variable pero corrientemente muy por debajo del m\u00ednimo establecido por la Ley.<\/p>\n<p>Sin desconocer los buenos prop\u00f3sitos de una nueva legislaci\u00f3n laboral, llama atenci\u00f3n que esta idea se plantee cuando estamos en medio de un nuevo incremento del desempleo, cuando se sabe tambi\u00e9n del aumento explosivo de los trabajadores sin seguridad social alguna. Y cuando nada o muy poco han logrado las acciones contra la delincuencia com\u00fan que justamente se intensifica cuando la poblaci\u00f3n no abriga expectativas laborales justamente remuneradas. Sobre todo en un pa\u00eds sindicado como uno de los m\u00e1s desiguales del planeta, pese a su enorme producto interno bruto que, por sobre todo, favorece a la extrema riqueza, a los sectores m\u00e1s pudientes.<\/p>\n<p>Una discusi\u00f3n es estimulada por los medios de comunicaci\u00f3n abyectos al sistema econ\u00f3mico, que poco dan cuenta, por ejemplo, de las decenas de periodistas y funcionarios que son despedidos cotidianamente, especialmente de los faranduleros canales de televisi\u00f3n. O cuando se reconoce que muchos de los inmigrantes llegados al pa\u00eds son explotados inicuamente en labores p\u00e9simamente remuneradas, con jornadas de trabajo agobiantes y riesgosas que igualmente exceden las horas de la jornada legal actual. Cuando se cuentan ya por decenas de miles los haitianos, colombianos, ecuatorianos y otros condenados a un trabajo pr\u00e1cticamente esclavo que es bien aprovechado por algunos inescrupulosos contratistas agr\u00edcolas, de la construcci\u00f3n y de los servicios, que pagan salarios a sus dependientes que apenas les cubren los arriendos de sus viviendas hacinadas como su precaria alimentaci\u00f3n. Realidad que cualquiera puede observar en las ciudades y pueblos de norte a sur del pa\u00eds.<\/p>\n<p>Son francamente absurdas o c\u00ednicas las referencias que se hacen a la realidad laboral de Alemania, los pa\u00edses escandinavos y otras naciones europeas en que los derechos de los trabajadores est\u00e1n resguardados debidamente y la poblaci\u00f3n activa cuenta con instrumentos sindicales y pol\u00edticos que defienden realmente sus intereses. Cuando tambi\u00e9n existe en ellas una clase patronal mucho m\u00e1s justa y democr\u00e1tica que la nuestra tan acostumbrada aqu\u00ed no solo a vulnerar la legislaci\u00f3n y los tratados internacionales, sino experta en coludirse incesantemente para violar las leyes de la libre competencia y los derechos de los consumidores. Como ha ocurrido con los propietarios y empleadores de los laboratorios m\u00e9dicos, las farmacias, las grandes tiendas y de los servicios p\u00fablicos en Chile completamente privatizados y extranjerizados.<\/p>\n<p>Suscribiendo totalmente la necesidad de que los chilenos puedan dedicar m\u00e1s horas del d\u00eda a sus hogares, a la cultura y el esparcimiento, el Gobierno y los parlamentarios chilenos debieran, primero, procurarnos leyes y ejercer supervisi\u00f3n a fin de que se remunere decentemente a los trabajadores, se les paguen sus horas extraordinarias, se cumpla con sus cotizaciones previsionales y puedan desempe\u00f1arse en condiciones de trabajo decentes. Mucho m\u00e1s urgente que rebajar las horas de trabajo o flexibilizarlas (t\u00e9rmino muy cr\u00edptico y ambiguo) ser\u00eda corregir los sistemas de seguridad en el trabajo y acceso a la salud y otros derechos humanos. En un pa\u00eds en que anualmente, como se reconoce, mueren entre seis y siete mil personas en las listas de espera hospitalarias en la esperanza de recibir cirug\u00edas y tratamientos m\u00e9dicos. Cuando, adem\u00e1s, centenares de ni\u00f1os pierden sus vidas anualmente en las calles al estar obligados a trabajar o delinquir para su subsistencia.<\/p>\n<p>No vaya a ocurrir que al final los \u00fanicos favorecidos con una rebaja en las horas de trabajo sean los propios legisladores y altos funcionarios de la administraci\u00f3n p\u00fablica. Y decimos \u201caltos\u201d porque tambi\u00e9n se sabe que en la propia administraci\u00f3n del Estado existe un elevado n\u00famero de empleados a honorarios y contrata, sin estabilidad laboral y, por supuesto, con sueldos muy inferiores a los de sus jefes, especialmente si \u00e9stos son de la confianza de los gobiernos de turno. Es decir, de los que administran el bot\u00edn fiscal.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Juan Pablo C\u00e1rdenas S. | Viernes 9 de agosto 2019 La clase pol\u00edtica chilena discurri\u00f3 discutir ahora sobre una eventual disminuci\u00f3n de la jornada de trabajo. Lo que se persigue es que las personas y las familias puedan contar con m\u00e1s tiempo para su convivencia, cuando se asume que es demasiado el que dedican los <a class=\"read-more-link\" href=\"https:\/\/juanpablocardenas.cl\/index.php\/2019\/08\/14\/chile-y-el-trabajo-esclavo\/\">Continuar leyendo<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-1949","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-uncategorized"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/juanpablocardenas.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1949","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/juanpablocardenas.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/juanpablocardenas.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/juanpablocardenas.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/juanpablocardenas.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1949"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/juanpablocardenas.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1949\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1950,"href":"https:\/\/juanpablocardenas.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1949\/revisions\/1950"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/juanpablocardenas.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1949"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/juanpablocardenas.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1949"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/juanpablocardenas.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1949"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}