{"id":1897,"date":"2019-07-25T16:53:26","date_gmt":"2019-07-25T16:53:26","guid":{"rendered":"http:\/\/juanpablocardenas.cl\/?p=1897"},"modified":"2019-07-25T16:53:26","modified_gmt":"2019-07-25T16:53:26","slug":"narcotrafico-corrupcion-y-ffaa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/juanpablocardenas.cl\/index.php\/2019\/07\/25\/narcotrafico-corrupcion-y-ffaa\/","title":{"rendered":"Narcotr\u00e1fico, corrupci\u00f3n y FFAA"},"content":{"rendered":"<p>Juan Pablo C\u00e1rdenas S. | Mi\u00e9rcoles 17 de julio 2019<\/p>\n<p>En Chile hasta hace poco el narcotr\u00e1fico y el consumo de estupefacientes no eran temas de mucha preocupaci\u00f3n pol\u00edtica. Nuestro pa\u00eds, se dec\u00eda, a lo sumo ser\u00eda solo un pasadizo de las drogas, pero hoy debemos reconocer que aqu\u00ed se producen estupefacientes, se exportan al extranjero y los niveles de consumo, especialmente entre los m\u00e1s j\u00f3venes, han llegado a superar el de muchos pa\u00edses de nuestra Regi\u00f3n. Las lacras vinculadas al narcotr\u00e1fico muestran dram\u00e1ticamente sus efectos en los establecimientos escolares, los tribunales de justicia y las c\u00e1rceles. Adem\u00e1s de involucrar severamente a las poblaciones m\u00e1s pobres de las grandes urbes, aunque los recursos de este fen\u00f3meno sirva para mitigar, muchas veces, nuestra arraigada y vergonzosa desigualdad social.<\/p>\n<p>Solo esta realidad puede explicar que millones de chilenos condenados al salario m\u00ednimo puedan incrementar sus ingresos, subsistir y acceder a los servicios m\u00e1s b\u00e1sicos, aunque muchos de ellos sigan privados en sus derechos a la salud, educaci\u00f3n y vivienda digna. Cualquier c\u00e1lculo que se haga, indica que el sueldo promedio de nuestros trabajadores hace imposible solventar su adecuada alimentaci\u00f3n, vestuario o trasporte cotidiano. Mucho menos, todav\u00eda, el de sus familias o el m\u00e1s m\u00ednimo acceso a las expresiones de la cultura, el deporte y la sana recreaci\u00f3n. De esta forma es que los ni\u00f1os y adolescentes pobres descubren en el microtr\u00e1fico la posibilidad resolver sus carencias. M\u00e1s todav\u00eda cuando en nuestro pa\u00eds se reprime con tanta dureza el comercio ambulante, cortando una posibilidad que tienen cientos de miles de familias de escapar de la miseria e, incluso, generando condiciones para que sean enrolados por la droga.<\/p>\n<p>El gobierno de Pi\u00f1era ha dado el paso de incorporara a nuestras FFAA al combate del narcotr\u00e1fico, especialmente en los numerosos puestos fronterizos del pa\u00eds. Una medida audaz que ciertamente puede tener su pro y contra, como ha quedado demostrado en M\u00e9xico, Colombia, Argentina, Brasil y otros pa\u00edses como Estados Unidos. Se trata todav\u00eda de una propuesta por implementar que ya suma partidarios y detractores, cuando hasta aqu\u00ed esta tarea ha sido acometida por las polic\u00edas.<\/p>\n<p>Lo que se teme es que los militares, como tambi\u00e9n ha sucedido en otras naciones, puedan ser corrompidos por los enormes y seductores poderes del narcotr\u00e1fico y que este fen\u00f3meno termine desmoronando la pretendida probidad de nuestros institutos armados. Por diversas y misteriosas razones, hay chilenos que mantienen confianza en la idoneidad de mundo militar, cuando es cosa de comprobar la cantidad de oficiales que est\u00e1n siendo procesados por corrupci\u00f3n en las distintas ramas de nuestra Defensa y seguridad. Como si no fuera tambi\u00e9n una expresi\u00f3n de su falta de probidad haber conspirado tantas veces contra nuestra institucionalidad y haber usado su poder y armas para matar a sus propios compatriotas, derribar gobiernos y organizar campos de exterminio y tortura. Junto con facilitarse toda suerte de leyes y condiciones de vida, ciertamente muy por encima de las que tiene la poblaci\u00f3n civil. Sin que ello les haya exigido demasiado esfuerzo, como se sabe, o m\u00e1s trabajo, estudios o m\u00e9ritos, aunque sean propiamente castrenses, cuando hace m\u00e1s de un siglo en que no tenemos conflictos b\u00e9licos con nuestros vecinos.<\/p>\n<p>Como reza el dicho popular, podemos temer que incorporar a estos uniformados a la lucha contra el narcotr\u00e1fico ser\u00eda como \u201camarrar con longanizas a los perros m\u00e1s rabiosos\u201d. Facilitar la acci\u00f3n de los carteles de la droga y masificar hasta en los propios regimientos el consumo de estupefacientes. Quiz\u00e1s sea m\u00e1s razonable partir desde cero con la organizaci\u00f3n de una polic\u00eda antidrogas <em>ad hoc,<\/em> independiente de las labores militares y policiales, la cual pudiera reclutar conscriptos y j\u00f3venes que escapen del mando militar y policial actual tan desprestigiado por sus acciones. Y por los horrores cometidos en el presente y el pasado.<\/p>\n<p>Sin embargo, lo m\u00e1s importante de todo es cuidar de nuestras instituciones republicanas y la honorabilidad de sus integrantes. Las clase pol\u00edticas aqu\u00ed y en otros pa\u00edses han sido pr\u00e1cticamente las primeras en dejarse seducir por los poderes f\u00e1cticos dispuestos a financiar sus partidos y competencias electorales. Como es el caso de tantos gobernadores y parlamentarios que han consolidado verdaderos narco estados en el continente; o como tambi\u00e9n ha sucedido con tantos jueces y tribunales cooptados por las redes delictuales.<\/p>\n<p>Chile puede quedar mucho m\u00e1s expuesto todav\u00eda al poder del narcotr\u00e1fico si sus autoridades e instituciones republicanas no recuperan la fortaleza e independencia que tuvieron en el pasado. Para hacer frente, por ejemplo, a la abusiva inversi\u00f3n extranjera en la que muchas veces se solapa la penetraci\u00f3n de los narcotraficantes, como ya sucedi\u00f3 con las concesiones de carreteras y la instalaci\u00f3n en Chile de un Amado Carrillo, el llamado Se\u00f1or de los Cielos. Por cierto, con la complicidad de algunos pol\u00edticos, jueces y polic\u00edas. Asimismo, el sometimiento de nuestro pa\u00eds a tantos tratados de libre comercio, am\u00e9n de debilitar nuestra soberan\u00eda y ceder nuestras riquezas b\u00e1sicas, puede ser un severo inconveniente en la posibilidad de evitar la inversi\u00f3n de capitales indeseables.<\/p>\n<p>Ni pensar siquiera lo que podr\u00eda suceder si el propio Ejecutivo, los legisladores y los tribunales siguen al arbitrio de un Tribunal Constitucional constituido como un supra poder por la Constituci\u00f3n de Pinochet. Entidad que se mantiene vigente en lo esencial y que, de verdad, muy pocos pol\u00edticos quieren acotar en sus atribuciones, ante la posibilidad que, a su turno, sus referentes ganen el control del organismo. Dado que la integraci\u00f3n de sus magistrados se cuotea pol\u00edticamente, salvo las muy honrosas excepciones de algunos de sus integrantes.<\/p>\n<p>El abultamiento de nuestro gasto militar, los ingentes presupuestos que se destinan a las FFAA, adem\u00e1s del mismo sentido com\u00fan, indican que el camino debe ser la disminuci\u00f3n de su personal y la supresi\u00f3n de sus privilegios. Que se termine con el absurdo de que los uniformados cuenten con hospitales propios, un sistema de previsi\u00f3n escandaloso en relaci\u00f3n al de los trabajadores del pa\u00eds y la eliminaci\u00f3n de la llamada Justicia Militar, que lo que hace en la pr\u00e1ctica es favorecer la impunidad de los delitos cometidos por los denominados \u201chombres de armas\u201d. Qu\u00e9 m\u00e1s podr\u00edan querer los narcotraficantes que contar con \u201cburreros\u201d uniformados que pudieran, a lo sumo, ser llevados a las fiscal\u00edas militares y, eventualmente, a sus c\u00e1rceles de lujo, como sucede actualmente en otros \u00e1mbitos del delito.<\/p>\n<p>Siempre es conveniente revisar la experiencia de otros pa\u00edses al respecto, donde se comprueba que la represi\u00f3n militar a los traficantes de drogas, adem\u00e1s de infiltrar a sus agentes, ha llevado a los carteles a dotarse expeditamente de las armas para hacer frente a la represi\u00f3n y sumar a los estragos del consumo de drogas los de la violencia, el narcoterrorismo y los cr\u00edmenes m\u00e1s espeluznantes.<\/p>\n<p>Es cierto que habr\u00edan muchos militares o ex uniformados capaces de ejercer un notable servicio al combate de las drogas, pero ciertamente podr\u00edamos arriesgarnos a lamentar, ma\u00f1ana, una d\u00f3cil sumisi\u00f3n de los militares al poder de los narcoproductores y traficantes. Por todo lo cual parece oportuno recordar que la mejor forma de combatir \u00e9sta y otras lacras es la justicia social, favorecer el empleo justamente remunerado, prohibir la extrema riqueza, ejercer una real soberan\u00eda sobre nuestro territorio y fronteras. No para cerrarles el paso a los inmigrantes que llegan con la ilusi\u00f3n de encontrar un trabajo digno, sino a tantos especuladores y delincuentes \u201cde cuello y corbata\u201d que vienen a empoderarse en nuestra geograf\u00eda. Y que hoy, como tanto nos consta, tienen en jaque nuestros suministros m\u00e1s esenciales, como la luz y el agua potable.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Juan Pablo C\u00e1rdenas S. | Mi\u00e9rcoles 17 de julio 2019 En Chile hasta hace poco el narcotr\u00e1fico y el consumo de estupefacientes no eran temas de mucha preocupaci\u00f3n pol\u00edtica. 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