{"id":1766,"date":"2019-06-01T00:54:39","date_gmt":"2019-06-01T00:54:39","guid":{"rendered":"http:\/\/juanpablocardenas.cl\/?p=1766"},"modified":"2019-06-01T00:54:39","modified_gmt":"2019-06-01T00:54:39","slug":"la-funesta-herencia-de-pinochet","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/juanpablocardenas.cl\/index.php\/2019\/06\/01\/la-funesta-herencia-de-pinochet\/","title":{"rendered":"La funesta herencia de Pinochet"},"content":{"rendered":"<p>Juan Pablo C\u00e1rdenas S. | S\u00e1bado 25 de mayo 2019<\/p>\n<p>De no existir una asamblea especialmente convocada y elegida democr\u00e1ticamente para definir un nuevo r\u00e9gimen institucional, es muy dif\u00edcil que esta tarea pueda ser acometida por la llamada clase pol\u00edtica. A los gobernantes de turno y a los parlamentarios les cuesta mucho prescindir de sus intereses electorales y demostrar la grandeza necesaria para definir lo que le convenga realmente al pa\u00eds. Si se est\u00e1 en el Ejecutivo, la tendencia natural es a preferir los reg\u00edmenes presidencialistas; si se es mayor\u00eda en el Poder Legislativo, lo corriente es que es que se abogue por el parlamentarismo. Asimismo, si se le consultara a los ciudadanos de regiones, es muy probable que \u00e9stos en su mayor\u00eda se inclinen por un r\u00e9gimen federal, m\u00e1s que por el unitario que rige en buena parte de nuestros pa\u00edses. El autoritarismo presidencial pudo ser muy razonable en los albores de nuestra rep\u00fablica cuando Chile era m\u00e1s un Estado que una homog\u00e9nea naci\u00f3n.<\/p>\n<p>Con seguridad, diversos intelectuales y especialistas, como las propias universidades, podr\u00edan aportar mucho m\u00e1s que los profesionales de la pol\u00edtica a la hora de definir un orden institucional que reemplace al instaurado por el r\u00e9gimen c\u00edvico militar. Muy autoritario y poco democr\u00e1tico, a pesar de los cambios cosm\u00e9ticos hechos posteriormente en esta dilatada posdictadura.<\/p>\n<p>Desde fuera del poder y las contiendas electorales, la academia podr\u00eda aportar mucho m\u00e1s a la hora de definir las atribuciones de los poderes del Estado y procurar su genuina independencia. En acotar, por ejemplo, las facultades del Tribunal Constitucional, cuya tarea suele defenderse o cuestionarse seg\u00fan la posici\u00f3n que adopten sus integrantes en cada tema y resoluci\u00f3n. Una corte, como se reconoce, cuoteada pol\u00edticamente, m\u00e1s que constituida por m\u00e9rito y trayectoria. Afectada por el mismo vicio que se practica a la hora de integrar nuestros tribunales de justicia y otras instituciones del Estado que debieran ser aut\u00f3nomas, si no mediara siempre el intenso lobby o tr\u00e1fico de influencias para la designaci\u00f3n de sus integrantes.<\/p>\n<p>Se afirma corrientemente que se necesita de verdaderos \u201cestadistas\u201d para ocuparse de una reforma institucional, es decir de personas que tengan al pa\u00eds como objetivo fundamental en sus prop\u00f3sitos y quehacer. Sin embargo, ya sabemos que hace mucho tiempo no asoma un l\u00edder o lideresa de este talante en nuestro pa\u00eds. Menos, todav\u00eda, cuando el fen\u00f3meno de la corrupci\u00f3n ya est\u00e1 tan entronizado en el llamado \u201cservicio p\u00fablico\u201d. Cuando a todos nos consta c\u00f3mo se ha legislado en los \u00faltimos a\u00f1os a la sombra del cohecho y otras funestas pr\u00e1cticas que, adem\u00e1s, involucran a los grandes empresarios y otros grupos de presi\u00f3n.<\/p>\n<p>A pesar de que en un momento pudo prosperar la idea de convocar a una Asamblea Constituyente, finalmente se ha impuesto la f\u00e9rrea oposici\u00f3n de la derecha a tal posibilidad, sumando a su favor a connotados dirigentes de la llamada centro izquierda que siempre le pusieron zancadillas a una propuesta que alcanzara gran arraigo popular. Hoy parece consolidado que lo mejor ser\u00eda que una nueva Constituci\u00f3n resultara de una tramitaci\u00f3n parlamentarias a iniciativa de La Moneda. Pero ya cumpli\u00f3 un a\u00f1o el gobierno de Pi\u00f1era y no hay asomo de alg\u00fan aliento oficial al respecto, as\u00ed como tampoco ahora las diversas bancadas parlamentarias parecen preocupadas del tema.<\/p>\n<p>Recordemos que se gastaron ingentes recursos en los \u00faltimos a\u00f1os del gobierno de Michelle Bachelet para un proceso constituyente ciudadano que no prosper\u00f3 y solo sirvi\u00f3 de estratagema proselitista para favorecer a la coalici\u00f3n pol\u00edtica gobernante, la que de todas maneras result\u00f3 derrotada y desintegrada en los \u00faltimos comicios presidenciales y parlamentarios.<\/p>\n<p>Antes de proponerse reformas sustantivas a un r\u00e9gimen pol\u00edtico administrativo, en que todos los d\u00edas demuestran que sus instituciones NO funcionan adecuadamente, lo \u00fanico que se implement\u00f3 fue el aumento de los curules parlamentarios, llegando a un n\u00famero totalmente dislocado en relaci\u00f3n al tama\u00f1o de nuestra poblaci\u00f3n. Diputados y senadores que, para irritaci\u00f3n p\u00fablica, perciben remuneraciones y otros haberes muy por encima del que obtienen los parlamentarios de Estados Unidos y de los ricos pa\u00edses europeos. Y, por supuesto, veinte a cuarenta veces m\u00e1s que el ingreso promedio de los trabajadores chilenos.<\/p>\n<p>Como ya sabemos, las propuestas de reforma constitucional siempre prosperan en la v\u00edspera de los procesos eleccionarios. Sin embargo, una vez que se elige a nuestros supuestos mandatarios, legisladores y autoridades comunales, la clase pol\u00edtica suele apoltronarse r\u00e1pidamente en el poder y postergar toda posibilidad de cambio y ejercicio de la soberan\u00eda popular. Y es explicable que esto suceda, porque para alcanzar estos cargos de \u201crepresentaci\u00f3n\u201d es preciso gastar millonarias sumas de dinero que al final importan mucho m\u00e1s que los sufragios obtenidos. Lo que puede comprobarse con las exiguas y hasta rid\u00edculas votaciones obtenidas por algunos candidatos del binominalismo instalados en nuestro Congreso, gracias a la componenda cupular y el desprecio absoluto a que estas instancias electorales siquiera se validen con la concurrencia a las urnas de m\u00e1s del 50 por ciento del padr\u00f3n electoral.<\/p>\n<p>Ya se sabe que la apat\u00eda ciudadana ha sido emulada por los propios j\u00f3venes, cuando algunas de sus federaciones no han podido renovarse en virtud de antiguos reglamentos que solo validan los resultados cuando el 40 por ciento de los universitarios concurra a sufragar. Es sorprendente que el poderoso Movimiento Estudiantil que tanto hizo por combatir a Pinochet y por promover una reforma universitaria haya terminado tan desganado como las propias organizaciones de la sociedad civil y de los trabajadores. Claro: cuando los \u00faltimos comicios de la Central Unitaria de Trabajadores son descalificados por sus vicios por el tribunal electoral correspondiente, es muy probable que la apat\u00eda prospere y se diluya la confianza que se puso con fervor en la pol\u00edtica despu\u00e9s de 17 a\u00f1os de interdicci\u00f3n ciudadana. Conste para comprobar lo que sucede que, seg\u00fan los sondeos de Latinobar\u00f3metro, ya son m\u00e1s los chilenos y latinoamericanos que desestiman a la democracia como el r\u00e9gimen que mejor garantice los derechos pol\u00edticos y sociales de la poblaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Cuando son tantas las demandas frustradas en materia salarial, previsional y cultural; cuando la violencia se consolida en toda suerte de conflictos sociales, as\u00ed como en la desbocada y cotidiana delincuencia, nuestro pa\u00eds pr\u00f3ximamente pudiera encaminarse a una nueva ruptura de su paz social e institucional. No ser\u00eda extra\u00f1o que surjan, m\u00e1s temprano que tarde, nuevas asonadas golpistas y el caudillismo que siempre prospera cuando la pol\u00edtica se desnaturaliza y se pierde el norte del inter\u00e9s nacional, la equidad social y la probidad de sus autoridades.<\/p>\n<p>Considerada como ilegitima en su origen y contenido por tantos actores pol\u00edticos y sociales, la Constituci\u00f3n pinochetista de 1980 amenaza, curiosamente, con extender su vigencia tanto o m\u00e1s que sus antecesoras de 1833 y 1925 que consolidaron nuestra institucionalidad republicana. Aunque es preciso insistir que ninguna de ellas consider\u00f3 la participaci\u00f3n popular en su gestaci\u00f3n, lo que demuestra que nuestra vocaci\u00f3n y solvencia democr\u00e1tica est\u00e1 muy distante de las de aquellos pa\u00edses que s\u00ed han dado asambleas constituyentes para definir sus normas de convivencia pol\u00edtica e institucional. Reg\u00edmenes que muchas veces son ninguneados desde nuestra pol\u00edtica regida m\u00e1s de 30 a\u00f1os por las leyes que el Dictador nos legara.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Juan Pablo C\u00e1rdenas S. | S\u00e1bado 25 de mayo 2019 De no existir una asamblea especialmente convocada y elegida democr\u00e1ticamente para definir un nuevo r\u00e9gimen institucional, es muy dif\u00edcil que esta tarea pueda ser acometida por la llamada clase pol\u00edtica. 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