{"id":157,"date":"2018-08-04T23:59:11","date_gmt":"2018-08-04T23:59:11","guid":{"rendered":"http:\/\/juanpablocardenas.cl\/?p=157"},"modified":"2018-08-04T23:59:11","modified_gmt":"2018-08-04T23:59:11","slug":"conflicto-de-intereses","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/juanpablocardenas.cl\/index.php\/2018\/08\/04\/conflicto-de-intereses\/","title":{"rendered":"Conflicto de intereses"},"content":{"rendered":"<p>Juan Pablo C\u00e1rdenas S. |\u00a0Mi\u00e9rcoles 14 de abril 2010<\/p>\n<p>Desde que en M\u00e9xico se pronunciara la frase de que \u201cun pol\u00edtico pobre es un pobre pol\u00edtico\u201d, es ya frecuente que en todo el mundo surjan candidatos multimillonarios que se imponen en los partidos pol\u00edticos y en elecciones. En tiempos pret\u00e9ritos se consideraba poco menos que imposible que \u201cun nuevo rico\u201d fuese aceptado en los \u00e1mbitos siempre cupulares que la pol\u00edtica reservaba para los integrantes de las buenas familias, dispuestos incluso a perder riquezas y herencias en el llamado servicio p\u00fablico. Los pobres y los trabajadores desconfiaban de quienes ten\u00edan u ostentaban mucha riqueza, volc\u00e1ndose, de preferencia, en favor de los referentes de izquierda. A excepci\u00f3n, por cierto, de ese porcentaje de indigentes e ignorantes que siempre fueron acarreados a las urnas y fueron objeto del cohecho abierto o solapado.<\/p>\n<p>El pueblo apreciaba los candidatos sobrios que se movilizaban sin las estridencias actuales. Reci\u00e9n iniciada nuestra desbaratada Transici\u00f3n a la Democracia, varios parlamentarios fueron lapidados en las poblaciones por sus lujosos autos o manera de vestir. Nos acordamos, por ejemplo, de cu\u00e1nto celebraban los electores a aquellos dirigentes que concurr\u00edan a restoranes populares y continuaban viviendo en sus mismas casas con la sobriedad exigida a quienes se supone comprometidos en un verdadero apostolado social. El recuerdo nos lleva a la candidatura a diputado de don Bernardo Leighton, quien obtuvo una enorme votaci\u00f3n sin dinero ni propaganda, pero con muchos valores que transmitir en los \u201cpuerta a puerta\u201d de entonces, en el contacto estrecho y permanente con el pueblo.<\/p>\n<p>Hoy se estima que para ser senador al menos hay que gastarse un mill\u00f3n de d\u00f3lares, cuanto un tercio o la mitad para integrar la C\u00e1mara Baja. Asimismo, se asume que quien quiera resultar elegido Presidente de la Rep\u00fablica debe multiplicar por lo menos en 50 veces el monto de su caja electoral. Los que no re\u00fanen estas cifras, finalmente s\u00f3lo se hacen comparsa de los ganadores, porque efectivamente en la carrera electoral de muy poco sirven otros atributos del pasado, como la oratoria y los idearios. En toda esta realidad, entonces, es que tiene aliento la corrupci\u00f3n, la falta de prioridad y el desastroso balance de los partidos. Como que la dilecta preocupaci\u00f3n de quienes han accedido a los \u00faltimos gobiernos es ganarse un cupo pol\u00edtico vitalicio, acrecentar su propio peculio y alimentar la voracidad de sus operadores pol\u00edticos.<\/p>\n<p>Con todos sus talentos y aptitudes, Sebasti\u00e1n Pi\u00f1era no escapa a lo que se\u00f1alamos. Desde que se le ocurri\u00f3 ingresar a la pol\u00edtica, tuvo que pagar caro sus r\u00e1pidos ascensos hasta imponerse como el candidato com\u00fan de un conglomerado en que al menos la mitad de sus integrantes desconfiaba de sus buenos prop\u00f3sitos y conductas. Pero al final sali\u00f3 con la suya, porque no hab\u00eda nadie que le compitiera realmente en solvencia pecuniaria y, desde luego, audacia. Aunque hay que reconocer que en su triunfo mucho tiene que ver el desbarajuste propio de la Concertaci\u00f3n oficialista y la irrupci\u00f3n de candidatos que desordenaron la pactada correlaci\u00f3n de fuerzas. De seguro que Pi\u00f1era gan\u00f3, tambi\u00e9n, gracias a esa esperanza que muchos tienen en que un millonario en el poder ya no buscar\u00e1 enriquecerse m\u00e1s. Quiz\u00e1s porque han olvidado aquello de que \u201ces m\u00e1s dif\u00edcil que un rico entre en el reino de los cielos que un camello pase por el ojo de una aguja\u201d. O de que no se puede servir a dos se\u00f1ores a la vez. O de lo dif\u00edcil que resulta navegar en aguas encontradas\u2026<\/p>\n<p>M\u00e1ximas todas que hablan de la dificultad, mas no de imposibilidad. Por lo que, en una de esas, se produce el milagro y no descubrimos conflictos de inter\u00e9s alguno en su gesti\u00f3n, pese a lo pedregoso que ha resultado su itinerario de desprenderse de ciertas propiedades y otros valores. Y a pesar de lo lejos que estamos, de aquella dr\u00e1stica advertencia que le hizo el Maestro a uno de los empresarios pr\u00f3speros de la \u00e9poca: \u201cReparte todos tus bienes entre los pobres y s\u00edgueme\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Juan Pablo C\u00e1rdenas S. |\u00a0Mi\u00e9rcoles 14 de abril 2010 Desde que en M\u00e9xico se pronunciara la frase de que \u201cun pol\u00edtico pobre es un pobre pol\u00edtico\u201d, es ya frecuente que en todo el mundo surjan candidatos multimillonarios que se imponen en los partidos pol\u00edticos y en elecciones. 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